Por dentro de los centros de datos de Microsoft en EEUU: así será su despliegue en Zaragoza

El modelo americano –el que Microsoft ha levantado en Leesburg (Virginia) y en todo el corredor de centros de datos del norte del estado– el que la multinacional replicará en Aragón con su futura región Cloud.

Desde fuera parecen enormes cajas sin ventanas, rodeadas de vallas y seguridad privada. Por dentro, sin embargo, los centros de datos de Microsoft en Virginia se parecen más a una ciudad tecnológica perfectamente coreografiada: kilómetros de pasillos blancos, filas interminables de servidores, un zumbido constante de ventiladores y luces que parpadean como un tablero de control del mundo digital.

Es ese modelo –el que Microsoft ha levantado en Leesburg (Virginia) y en todo el corredor de centros de datos del norte del estado– el que la multinacional replicará en Aragón con su futura región Cloud, y el que el presidente aragonés Jorge Azcón ha podido ver de cerca en su gira por Estados Unidos.

Así es por dentro un centro de datos de Microsoft

En cada edificio, el 'corazón' lo forman las salas de servidores, enormes naves segmentadas en pasillos fríos y pasillos calientes. En los primeros se trabaja; en los segundos casi no entra nadie: es donde se concentra el aire recalentado que expulsan miles de procesadores trabajando al límite para sostener servicios en la nube, inteligencia artificial, almacenamiento de datos y plataformas que usan empresas y administraciones de medio mundo.

Cada rack de servidores está conectado a una doble red eléctrica, con sistemas redundantes de alimentación ininterrumpida, generadores de emergencia y baterías que garantizan que, incluso si se va la luz, los datos siguen fluyendo. La máxima es clara: el centro de datos no se apaga nunca.

En paralelo, un complejo sistema de refrigeración y control ambiental mantiene las máquinas a la temperatura adecuada. Sensores, cuadros de mando y software de monitorización vigilan en tiempo real cada parámetro: consumo energético, temperatura del aire, caudal de refrigeración, seguridad física y lógica. Cualquier anomalía dispara alarmas y activa protocolos diseñados al milímetro.

En los pasillos, el protagonismo no es solo de las máquinas. Técnicos especializados recorren la instalación con tablet en mano, cambian componentes, revisan conexiones, prueban equipos de seguridad o verifican que las tareas de mantenimiento se completan según los estándares de la compañía. Es el tipo de trabajo cualificado que Microsoft quiere formar en Aragón y que Azcón ha ido a ver sobre el terreno.

De Virginia a Aragón: replicar el modelo

El presidente del Gobierno de Aragón visitó este jueves varios de estos centros en Leesburg y, además, la escuela de formación tecnológica ligada a la Northern Virginia Community College (NOVA), auténtico “vivero” de profesionales para la industria del dato en la zona.

Según ha avanzado el Ejecutivo autonómico, ese modelo formativo se replicará en Aragón de la mano de Microsoft, ligado al despliegue de la futura región Cloud en la comunidad. No se trata solo de levantar edificios, sino de garantizar que habrá manos y cerebros para hacerlos funcionar.

“Solo durante la construcción vamos a necesitar hacer un esfuerzo muy importante en formación en ámbitos como la mecatrónica, la mecánica o la electricidad para conseguir el talento y la mano de obra suficiente para construir todos esos centros de datos. Y, cuando se acaben, solamente el proyecto de Microsoft pondrá un mínimo de 300 puestos nuevos de trabajo en el mercado”, ha recordado Azcón.

La idea es clara: que lo que hoy se ve en Virginia –campus enteros dedicados al dato, cinturones de pymes de mantenimiento y servicios, y una red educativa adaptada a esa realidad– tenga su réplica, a escala aragonesa, en los próximos años.

Aulas conectadas con los centros de datos

En la visita a la Northern Virginia Community College, la delegación aragonesa ha conocido de primera mano cómo se organiza esa cadena de valor. Allí, los alumnos no estudian sobre manuales genéricos, sino sobre equipos reales donados por Microsoft y otros grandes operadores de centros de datos.

Todo ello en programas formativos diseñados junto a la propia industria: la universidad y las empresas pactan contenidos, prácticas y hasta el tipo de equipamiento que se usa en clase. El resultado es un flujo constante de técnicos que, tras dos años de formación, pasan casi de forma directa a los centros de datos de la zona.

Ese es el esquema que Microsoft quiere trasladar a Aragón, en coordinación con Formación Profesional, universidad y programas de recualificación para profesionales que quieran reorientar su carrera hacia el sector tecnológico.

Aragón, próximo eslabón de la cadena digital

La futura región Cloud de Microsoft en Aragón convertirá a la comunidad en un nodo clave de la infraestructura digital del sur de Europa. Lo que hoy sostienen los centros de datos de Virginia –desde servicios en la nube hasta soluciones de inteligencia artificial– comenzará también a apoyarse en los campus aragoneses.

Por eso la visita del presidente aragonés y de una delegación de directivos ha tenido un doble objetivo: conocer cómo se construye y opera por dentro un centro de datos de última generación y ver cómo se forma a las personas que lo mantienen en marcha.

En los próximos años, detrás de cada edificio gris que se levante en suelo aragonés habrá un ecosistema muy similar al que hoy funciona en Leesburg: salas de servidores, sistemas de refrigeración avanzada, redes eléctricas reforzadas… y, sobre todo, equipos humanos especializados que se habrán formado en la comunidad.

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