Los dos restaurantes de Aragón que suenan para ser los próximos Estrella Michelin

Zaragoza y Lavedan Tramacastilla de Tena conquistan paladares y miradas: así son los candidatos aragoneses que podrían dar la sorpresa.
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Los dos restaurantes de Aragón que suenan para ser los próximos Estrella Michelin

La expectación crece en Aragón con la inminente llegada de la nueva Guía Michelin. Y este año, dos nombres suenan con especial fuerza para engrosar la lista de restaurantes distinguidos con una estrella: Gamberro, en pleno centro de Zaragoza, y Restaurante Lavedan, en el corazón del Valle de Tena. Dos propuestas gastronómicas radicalmente distintas, pero unidas por un mismo denominador común: talento, identidad y una visión muy personal de la cocina.

Gamberro: la cocina que rompe las reglas en Zaragoza

Situado en la calle Bolonia, Gamberro se ha convertido en uno de los templos gastronómicos de la capital aragonesa. Su filosofía es clara desde el primer minuto: atrevimiento, descaro y mucha técnica. Es un espacio donde se invita al comensal a entrar “con la mente en blanco” para vivir una experiencia sensorial sin prejuicios.

Al frente está Franchesko Vera, cocinero joven pero con una determinación inquebrantable. “Vivimos al límite persiguiendo un sueño”. Su creatividad y perseverancia son el motor de un proyecto que comenzó como una ilusión y que hoy se ha consolidado como uno de los restaurantes más singulares de Aragón. En sala, la energía y el conocimiento los aporta Flor García, capaz de explicar cada plato desde dentro, porque participa en su propio proceso de creación.

Una experiencia a ciegas pensada para sorprender

Gamberro ofrece un único menú degustación cerrado, 17 pases elaborados totalmente al momento. No hay carta, no hay pistas: el cliente se deja llevar durante cerca de tres horas de viaje gastronómico. Producto, técnica y concepto forman los pilares del menú, donde conviven referencias locales e internacionales, sabores delicados con platos contundentes y guiños inesperados que buscan “descolocar” al comensal.

El menú tiene un precio de 70 euros, que aumentará a 80 euros en enero de 2026, una cifra contenida para la complejidad y creatividad que despliega. No es solo una comida: es un ritual que comienza con una acogida conjunta y continúa con un ritmo perfectamente pautado.

La crítica gastronómica lo señala como uno de los restaurantes más disruptivos del panorama aragonés actual. Y precisamente esa capacidad de crear identidad y riesgo controlado es lo que ha hecho que su nombre suene con fuerza en las quinielas de la nueva estrella Michelin.

Restaurante Lavedan: el Pirineo que vuelve a cocinarse a fuego lento

A más de 1.200 metros de altitud, en Tramacastilla de Tena, el Restaurante Lavedan representa la cara opuesta: tradición, memoria culinaria y una inmersión profunda en la cocina pirenaica. En una antigua casa del Valle de Tena que antaño ofrecía refugio a los viajeros, Carla y Sergio han recuperado un recetario casi perdido para adaptarlo con sensibilidad y respeto.

El entorno juega a su favor: montañas majestuosas como Peña Telera o Peña Blanca, bosques, ibones y el embalse de Bubal a los pies del valle. Un paisaje que también se refleja en el plato.

Un menú que rescata sabores del Pirineo

Su degustación estrella, “Borina en a val”, es un recorrido por productos locales y platos que evocan a la cocina de refugio, caza y montaña. Crema de pularda de los Monegros, bacalao, trucha a la acedera, terrina de caza menor, perdiz con col… todo envuelto en una interpretación moderna pero respetuosa.

No faltan guiños al territorio como la salchicha de cordero de raza Churra Tensina o los higos de Fraga, y brillan los platos que les han dado reconocimiento, como la lengua de jabalí en escabeche de saúco y garum de becada, premiada como Mejor Escabeche de España en 2025.

El menú degustación tiene un precio de 75 euros, y se complementa con un menú de mediodía más asequible (35 euros) para quienes buscan una aproximación más ligera.

¿Se viene estrella para Aragón?

Tanto Gamberro como Lavedan representan dos caminos distintos hacia la excelencia gastronómica. Uno rompe las reglas desde la ciudad; el otro recupera la tradición desde la montaña. Ambos comparten pasión, autenticidad y una propuesta diferenciada. Y eso, precisamente eso, es lo que la Guía Michelin suele valorar.

Aragón podría sumar nuevas estrellas este año. Habrá que esperar a la gala, pero las quinielas lo tienen claro: Gamberro y Lavedan están listos para ello.

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