¿Qué se come en un Estrella Michelín aragonés? Una experiencia por menos de 100€
En el corazón del Pirineo oscense, en el pequeño pueblo de Sardas, se encuentra La Era de los Nogales, uno de los restaurantes con estrella Michelin más singulares de Aragón. Su propuesta combina territorio, técnica y creatividad por menos de 100 euros.
El creador de contenido gastronómico @takoyaki compartió en sus redes sociales su experiencia completa en este restaurante, que se ha consolidado como una de las joyas culinarias de la provincia de Huesca. Desde el primer momento, destaca el entorno: “La verdad es que es precioso. Todo el salón, y además, las vistas son una pasada”.
Un recorrido por Aragón en cada plato
El menú largo, de 95 euros más bebida, arranca con un cóctel de bienvenida de vermú y espuma de piparras, antes de sumergirse en un desfile de platos que fusionan tradición y vanguardia. Entre los aperitivos, se pueden degustar las cecinas de trucha y esturión y un tartar de gamba con piel de pollo y huevas de trucha, donde la textura crujiente marca la diferencia.
El brioche con steak tartar, trufa y caviar sorprende por su equilibrio, y no falta un guiño a Aragón con una presentación inspirada en el mapa de la comunidad. Desde ahí, cada plato rinde homenaje a una provincia o producto emblemático.
Sabores que viajan por Huesca, Zaragoza y Teruel
En el paso por Huesca, el comensal se encuentra con un pollo al curry con hummus, que el creador describe como “tan bueno que me podría comer diez”. De Zaragoza llega un adoquín del Pilar de queso y cebolla de Fuentes, con un toque dulce y muy buen sabor de queso. Las costillas de cerdo duroc envueltas en masa de croissant sorprenden por su melosidad y originalidad, y la versión de tortilla de patata despierta el deseo de verla convertida en pincho clásico.
La albóndiga de rabo de ternera con mascarpone, amaretto casero y café es otro de los momentos álgidos del menú. Un guiso lento, lleno de contrastes y matices.
También hay espacio para los productos propios: “Pan de molino con aceite de cuatro variedades, y mantequilla hecha con las nueces de sus propios nogales”, apunta el creador.
De la vieira al atún rojo, y un final dulce inolvidable
Los platos principales alternan mar y montaña. Destacan la vieira con manzana, pepino y caldo agridulce, el ajo blanco de pistachos con uva y pescado, el puerro con escabeche de calabaza y perdiz, y un milhojas de calabacín y trucha del Zinca con salsa de cigalas, descrito como “un pastel de pescado espectacular”.
La ensaladilla rusa reinterpretada con merluza y el medallón de ternera de Varós completan una secuencia de platos que culmina con una sorprendente galleta de atún rojo con apio y lima, cocinada como si fuera un guiso.
El apartado dulce no se queda atrás. Bombones cítricos, kombucha casera de mora y menta, una teja de peladilla con mousse de fruta de la pasión y un postre de pan, aceite y chocolate cierran una experiencia que deja huella. “Está increíble”, resume Takoyaki mientras rompe la teja del postre final.
La Era de los Nogales no solo ofrece una comida, sino un recorrido sensorial por Aragón a través de su producto y su paisaje. Con una estrella Michelin bien ganada, demuestra que la alta cocina no está reñida con la cercanía ni con los precios razonables.