Enrique Chueca se despide: su apuesta obstinada por dar valor a la garnacha desde los 80

Enrique Chueca se jubila dejando una trayectoria inseparable de la garnacha.
Enrique Chueca se jubila tras 40 años como director de Bodegas Aragonesas / Cedida
Enrique Chueca se jubila tras 40 años como director de Bodegas Aragonesas / Cedida

Tras cuatro décadas dirigiendo Bodegas Aragonesas, Enrique Chueca se jubila dejando tras de sí una trayectoria inseparable de la variedad garnacha, a la que ha defendido y promocionado hasta convertirla en seña de identidad y prestigio internacional. Desde ahora será Eric Paré quien asuma el cargo de director general de la bodega, recogiendo el testigo de un hombre que ha sido, como la propia uva, la imagen de la casa en el mundo.

Chueca recuerda que su mayor reto siempre fue colectivo: “Nunca personales. Para todo el equipo, el mayor reto ha sido conseguir que la garnacha, en estos momentos, sea considerada como una de las mejores variedades que hay en el mundo.

La garnacha, el gran reto profesional de Enrique Chueca

Una meta que parecía casi imposible en los años ochenta y noventa, cuando el sector dudaba de la capacidad de guarda de la garnacha y muchos la despreciaban como oxidativa. “Pero nosotros demostramos que cultivándola bien, elaborándola bien, guardándola bien y mimándola se podían hacer unos vinos de calidad altísima”, subraya. 

Su llegada a la bodega fue casi accidental. “Antes de llegar a Bodegas Aragonesas pensé que sólo estaría tres meses, pero, una vez dentro, el mundo del vino me atrapó tanto que enseguida comprendí que era el trabajo de mis sueños”, confiesa. Lo que empezó como algo temporal se convirtió en una carrera de cuarenta años gracias, asegura, al compromiso de todos los compañeros que lo acompañaron en el camino.

El directivo se marcó un objetivo sencillo pero fundamental: “Conseguir que todo el equipo –trabajadores, viticultores, colaboradores– pudieran ser felices con la rentabilidad de los vinos y disfrutar de la vida. Que se sintieran que formaban parte de este gran proyecto y estuvieran orgullosos de ello.

Fagus, el vino que subió el estatus a la garnacha

Entre todos los vinos que han marcado la historia de la bodega, Chueca destaca uno por encima del resto. “Fagus salió al mercado en el año 2002 con la añada 2000. Enseguida fue reconocido como la garnacha mejor elaborada del mundo en toda la historia y supuso un espaldarazo importantísimo no sólo para Bodegas Aragonesas, sino para la garnacha en general.

La apuesta por esta variedad no fue una decisión puntual, sino un proceso largo y perseverante. “Empezamos a trabajarla con dignidad y calidad a finales de los años 80. Era un momento muy difícil porque en el sector la garnacha era una variedad muy denostada, pero nosotros estábamos convencidos de que podíamos hacer vinos excelentes. Seguimos insistiendo hasta convencer al sector y al mundo en general del gran valor que tiene la garnacha.”

Ahora que da un paso al lado, aconseja a su sucesor mantener viva la motivación: “La única recomendación que puedo darle es que mantenga la ilusión hasta el último momento y que observe y escuche mucho. El mercado y la gente dan muchas lecciones.”

Al repasar su trayectoria, se queda con cuatro palabras: sencillez, trabajo, amor y fe en lo imposible. “He trabajado todo lo que me han permitido mis fuerzas. Siempre he pensado y defendido que lo nuestro era lo mejor y ha sido lo que he hecho ante todo el mundo.” Entre los hitos que más le marcaron, recuerda con emoción la construcción de la primera bodega en los años noventa: “Fue algo realmente impresionante. Costó 350 millones de pesetas, pero permitió que el consumidor se diera cuenta de quién éramos.

Sus inicios fueron humildes, con conocimientos básicos heredados de su padre viticultor. Sin embargo, el aprendizaje rápido y la necesidad de innovar llevaron a lanzar etiquetas emblemáticas como Coto de Hayas, que impulsaron la comercialización. El crecimiento ha sido exponencial: de 700.000 botellas en 1985 a siete millones en la actualidad, con presencia en más de 60 países y una red de 102 distribuidores. “En prácticamente cualquier país se pueden encontrar los vinos de Bodegas Aragonesas: Corea del Sur, Singapur, Belice, Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos…”, señala orgulloso.

Entre los premios obtenidos, hay dos que atesora con especial cariño: la primera medalla en VinExpo por el Coto de Hayas Crianza y los 90 puntos en la Guía Peñín para Fagus. “Este reconocimiento fue un gran espaldarazo. Supuso una rápida comercialización y que todos los vinos de la bodega elevaran su nivel.

De cara al futuro, se muestra optimista: “Estoy seguro de que, aunque lo vea desde fuera, me van a seguir sorprendiendo con grandes logros. El vino es experiencia y hay que desarrollar mucho ese aspecto".

Así se despide Enrique Chueca, convencido de que lo imposible puede hacerse realidad, como lo demostró la garnacha que hoy identifica a Bodegas Aragonesas en los cinco continentes.

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