Esquiar sin nieve caída del cielo: Aramón enciende sus fábricas en el Pirineo
Aún no ha caído el primer copo en el Pirineo, pero en Formigal ya se escucha el rugido de las máquinas que fabrican el invierno. Las Snowfactories instaladas por Aramón trabajan día y noche para producir nieve en pleno noviembre, incluso con temperaturas que rozan los cinco grados positivos. Lo que parecía imposible —abrir las pistas de esquí sin que haya nevado— ya es una realidad en Aragón.
El Grupo Aramón, participada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja, ha fijado el sábado 29 de noviembre como fecha oficial de inicio de la temporada 2025/26, siempre que la meteorología no lo impida. Será un arranque progresivo en las estaciones de Formigal-Panticosa y Cerler, mientras Javalambre y Valdelinares se sumarán a partir del puente de la Constitución.
La nieve que ya no depende del cielo
La gran clave está en una inversión de más de 40 millones de euros que ha permitido renovar más de 1.000 cañones y poner en marcha cuatro 'snowfactories', tres de ellas en Formigal y otra en Javalambre. Estas fábricas de nieve —alimentadas con agua y aire comprimido— no dependen del frío ambiental para funcionar: son capaces de generar nieve incluso con temperaturas positivas, lo que las convierte en un seguro de temporada frente a la incertidumbre climática.
Además, Aramón ha construido tres balsas de almacenamiento hídrico, esenciales para garantizar el suministro de agua de forma sostenible y permitir la producción de nieve durante más tiempo.
“Esta inversión nos permite garantizar la seguridad y continuidad de la temporada, pero también ofrecer estabilidad al tejido empresarial y social de los valles”, destaca Antonio Gericó, presidente ejecutivo del Grupo Aramón.
Formigal abrirá aunque no nieve
El área de debutantes de Sextas, en Formigal, será la primera en abrir sus puertas el sábado 29 de noviembre. Allí, los usuarios podrán iniciarse en el esquí o retomar la temporada con forfaits desde 19 euros, en una superficie cubierta íntegramente con nieve artificial.
“Antes esperábamos la nevada; ahora esperamos el frío justo para encender las máquinas”, cuentan desde Aramon. Cada una de las 'snowfactories' puede producir toneladas de nieve por hora, cubriendo en apenas unos días la extensión suficiente para abrir una pista completa.
La tecnología permite también mantener la calidad de la nieve: más homogénea, más densa y menos sensible a los deshielos, lo que prolonga la vida útil de las pistas y reduce los cierres por falta de cobertura.
Un salto estratégico para el Pirineo aragonés
Con este avance, Aramón da un paso que trasciende lo deportivo. El grupo busca independizar la economía de los valles del azar metereológico y del cambio climático. La previsibilidad de la temporada permite a los negocios de hostelería, restauración y servicios planificar personal, reservas y aprovisionamientos con antelación, algo vital en zonas donde el turismo de nieve representa una parte esencial del PIB local.
Cada semana de esquí ganada supone miles de pernoctaciones adicionales y un impulso clave para la empleabilidad en el Pirineo y las sierras turolenses.
Competir con los grandes
Con la innivación reforzada, Aragón entra en la liga de los grandes destinos de nieve europeos, donde los sistemas de producción artificial son ya la norma. Baqueira, Andorra o los Alpes franceses hace años que utilizan tecnologías similares para asegurar su calendario. Ahora, el Pirineo aragonés no solo se iguala, sino que en algunos casos lo supera, gracias a la combinación de innovación, sostenibilidad y gestión pública-privada.
El Plan Pirineos y los fondos FITE han permitido financiar parte de las infraestructuras, garantizando que el modelo no dependa solo de la meteorología sino de la planificación técnica.
El impacto ambiental y la eficiencia
La producción de nieve artificial no está exenta de debate. Aramón insiste en que sus nuevos sistemas son más eficientes y menos contaminantes, con ahorros energéticos de hasta el 30% respecto a los antiguos cañones.
Las balsas de agua almacenan recursos en momentos de caudal alto, evitando sobreexplotar los ríos y garantizando un uso controlado.
La apuesta es, por tanto, un equilibrio entre sostenibilidad y supervivencia económica, en un contexto donde el calentamiento global ya ha recortado días de nieve en todo el Pirineo.
Más que esquí: un motor para todo Aragón
La capacidad de abrir las estaciones incluso sin nieve natural no solo beneficia a los valles, sino también al conjunto de Aragón. Zaragoza, Huesca y Teruel concentran buena parte del turismo invernal regional, y la nieve es un elemento identitario y económico. El sector genera miles de empleos directos e indirectos y representa uno de los pilares de la marca Aragón como destino de naturaleza, deporte y sostenibilidad.
Con más de 1.000 cañones nuevos, Snowfactories de última generación y una inversión récord de 40 millones de euros, Aramón ha logrado lo que parecía imposible: abrir la temporada aunque el cielo esté despejado.
El 29 de noviembre, en Sextas, volverán los esquiadores, los hoteles encenderán las luces y el Pirineo aragonés volverá a latir. No porque haya nevado, sino porque Aramón ha aprendido a fabricar su propio invierno.


