La estrategia política de Azcón para el 8F se empieza a dibujar: más batalla política y con munición nacional

El mensaje que maneja Azcón es claro: Aragón será el centro del discurso, pero la campaña se librará también en el terreno nacional. El presidente popular parece decidido a no dejar ese espacio vacío.
Elaboración y diseño propia / HOY ARAGÓN

La campaña electoral de Extremadura ha funcionado como un banco de pruebas para los dirigentes autonómicos que afrontarán las urnas en 2026. Entre ellos, el primero en tomar nota ha sido el presidente de Aragón, Jorge Azcón, que ya empieza a perfilar una estrategia propia con un mensaje claro: aprender de lo ocurrido, pero no repetirlo exactamente.

Azcón ha reivindicado el resultado obtenido por María Guardiola en Extremadura —un 43% del voto— como un éxito indiscutible. “Hoy firmaría ese resultado sin dudarlo”, ha llegado a decir, consciente de que en Aragón ningún partido ha logrado nunca un porcentaje semejante. Sin embargo, su lectura va más allá de los números: la campaña extremeña ha mostrado los límites de un modelo excesivamente centrado en lo autonómico y reacio a la confrontación mediática nacional.

Ahí aparece la primera diferencia. A diferencia de Guardiola, Azcón sí participará en debates televisivos. Aunque evitó confirmar su presencia en un eventual debate en TVE, dejó claro que priorizará un cara a cara en la televisión autonómica aragonesa y que no cierra la puerta a debates en cadenas nacionales. También concederá entrevistas a medios nacionales, algo que en Extremadura generó malestar por su ausencia y que el presidente aragonés no quiere repetir.

Junto a ello, el presidente Azcón ya ha avanzado que la campaña electoral será "de ilusión y propuestas", rechazando los "desprecios", aunque ha considerado que la secretaria general del PSOE Aragón y candidata socialista a la Presidencia del Ejecutivo autonómico, Pilar Alegría, "piensa que será de insultos por la situación del PSOE".

"Debería ser una campaña de realidades y de verdad. Quiero hacer una campaña en la que contemos lo que ha ocurrido en Aragón y lo que queremos que ocurra en Aragón", ha manifestado -recientemente- el presidente del Ejecutivo autonómico.

Sin miedo al debate nacional

El papel del liderazgo nacional será otro punto de ruptura respecto a Extremadura. Alberto Núñez Feijóo tendrá una presencia activa en la campaña aragonesa, frente al perfil bajo que mantuvo en Extremadura. Azcón entiende que el contexto político ha cambiado y que el eje nacional es inevitable, incluso aunque el discurso se envuelva de reivindicaciones territoriales.

Ese giro se hace explícito con uno de los anuncios más simbólicos: Azcón no descarta iniciar la campaña en el Parador de Teruel, escenario vinculado al caso Ábalos y a la polémica fiesta publicada en medios nacionales sobre un supuesto destrozo de una habitación y a la presencia de prostitutas, precisamente el día antes de un acto del Ministerio de Transportes al que Alegría acudió como delegada del Gobierno y durmió previamente en el citado Parador de Teruel. El expresidente Javier Lambán y otros cargos socialistas acudieron también al mismo acto esa misma mañana.

El mensaje es evidente: la campaña hablará de Aragón, pero también de corrupción, de casos incómodos para el PSOE y de la credibilidad de sus dirigentes.

De hecho, los escándalos de acoso sexual y corrupción que afectan al PSOE serán el eje central de la estrategia popular. Alegría ya ha reaccionado presentándose como víctima y acusando a Azcón de preparar una campaña de “insultos”, algo que el presidente niega y atribuye al nerviosismo socialista.

La presencia de Feijóo y otros cargos de Génova

El PP a nivel nacional tendrá un papel mucho más visible en la campaña de Jorge Azcón. La sede de Génova quiere implicarse de lleno y está previsto que dirigentes destacados de la cúpula popular acompañen al presidente aragonés en actos repartidos por las tres provincias.

El contexto aragonés, además, es sensiblemente distinto al extremeño. Se trata de una comunidad más fragmentada desde el punto de vista electoral, donde cada movimiento cuenta y donde no hay margen para improvisaciones si se aspira a ganar. Tras la experiencia de Extremadura, la idea de gobernar sin necesidad de Vox y apoyándose únicamente en fuerzas regionalistas puede parecer difícil de alcanzar, pero en el PP asumen que merece la pena intentarlo y que la batalla se va a dar hasta el final.

Ese respaldo quedó escenificado este lunes en la Junta Directiva Nacional, donde Alberto Núñez Feijóo quiso subrayar públicamente su confianza en Azcón. El líder popular no solo le trasladó su apoyo político, sino que dejó claro que contará con todo el respaldo del partido ante un desafío electoral que el propio Feijóo calificó de especialmente exigente.

En paralelo, Azcón marca distancias tanto con el PSOE como con Vox. Rechaza de plano cualquier acuerdo con los socialistas —“con el PSOE no voy ni a la vuelta de la esquina”— y sitúa la diferencia con Vox en la capacidad de gobernar. “Vox se siente cómodo en la oposición”, sostiene, mientras defiende que el PP es quien puede canalizar el descontento social.

En el fondo, el mensaje que maneja Azcón es claro: Aragón será el centro del discurso, pero la campaña se librará también en el terreno nacional. Y Azcón parece decidido a no dejar ese espacio vacío.