La final de la Copa de África acaba en disturbios y altercados callejeros en Zaragoza
Todo comenzaba antes de que terminasen los noventa minutos reglamentarios de la final de la Copa de África que enfrentaba esta noche a las selecciones de Senegal y Marruecos. Decenas de personas, aficionados de ambos equipos, se habían reunido en un bar en la calle Conde Aranda, a la altura del número 20, para ver el encuentro.
El partido iba camino de la prórroga cuando el árbitro pitaba, a falta de un minuto para finalizar, un penalti a favor de Marruecos. En ese momento, se producía algo insólito ya que los componentes de la selección africana se marchaban del campo.
La polémica estaba servida y la tensión que se vivía en el estadio Príncipe Moulay Abdellah, en Rabat, se trasladaba a la capital zaragozana. En ese instante, aficionados mayoritariamente de Senegal comenzaban a provocar altercados cortando el tránsito de varios autobuses urbanos en la calle Conde Aranda.
Al mismo tiempo, y entre y enorme griterío, según ha podido saber HOY ARAGÓN, comenzaban a tirar los contenedores y la basura de su interior cruzándolos en mitad de la calle. También se oían caer botellas de cristal que impactaban contra el suelo.
Entre el tumulto, un aficionado de Marruecos parecía quejarse de un golpe en el brazo y estaba tendido en el suelo, recibiendo la ayuda de varios vecinos que se vieron sorprendidos por dichos disturbios y que pasaban por esta calle zaragozana.
Apenas unos minutos después, varias unidades de la UIP, Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional, llegaban a la zona y rápidamente comenzaban a desplegarse y dispersas a los alborotadores que huían por las calles aledañas, sobre todo por la calle Cerezo, en dirección a la calle San Pablo.
Los agentes establecían un punto de control frente al hotel Hesperia Zaragoza Centro, y retenían a varios grupos de personas a los que identificaban y, en algunos de los casos, registraban para comprobar que no llevaban nada sospechoso ni peligroso.
A esta hora de la noche, con el partido todavía sin finalizar, la policía siguió manteniendo la vigilancia en las principales calles del centro y en el entorno de la Plaza de España, para evitar más altercados sobre todo tras la finalización del partido y las posteriores celebraciones del encuentro. Un dispositivo que se mantuvo durante las siguientes horas sobre todo para evitar también posibles enfrentamientos entre aficionados de ambos equipos o que se produjeran más disturbios por la capital aragonesa.

