Ya hay máquinas y acopio de material en el Pirineo: primeras imágenes de la obra que unirá Astún y Candanchú
La maquinaria ya está en la zona. El personal de la empresa adjudicataria lleva días preparando el terreno. Y este lunes han comenzado los primeros movimientos de tierras en la zona de la estación intermedia y en Astún. La telecabina que unirá las estaciones de Candanchú y Astún, uno de los proyectos más esperados del Pirineo aragonés, ha dejado de ser un proyecto sobre el papel para convertirse en una obra en marcha.
Son entre 30 y 40 operarios los que arrancan estos primeros trabajos, centrados en el movimiento de tierras y la cimentación de las pilonas. Una fase que se prolongará durante los próximos cuatro meses y que, de momento, no afectará a la operativa de ninguna de las dos estaciones.
El proyecto lleva años sobre la mesa y su arranque supone un hito para el valle del Aragón. Una infraestructura de casi 30 millones de euros —10 aportados por fondos europeos, 3 por la Diputación de Huesca y el resto por el Gobierno de Aragón— que transformará la forma en que esquiadores y turistas se mueven entre dos de las estaciones más emblemáticas del Pirineo oscense.
La telecabina recorrerá los 3,5 kilómetros que separan ambas estaciones en apenas 12 minutos, con 24 de las 96 cabinas previstas en servicio simultáneo. El trayecto arrancará en el parking de Pista Grande, en Candanchú, pasará por la estación intermedia y terminará en el telesilla Pastores, en Astún, cerca de la cima de La Raca, donde está proyectado un mirador con vistas al valle.
Una infraestructura para doce meses, no solo para la nieve
El proyecto no se concibe únicamente como una conexión entre estaciones de esquí. Su ambición va más lejos: funcionar ocho meses al año, en invierno y en verano, como eje de un turismo de montaña que no dependa exclusivamente de la temporada de nieve.
"La temporada de esquí se limita a un tiempo concreto. Si se pudieran aprovechar esas infraestructuras para trabajar el resto del año, sería muy positivo para todo el valle", señala Pedro Marco, presidente de la Asociación de Empresarios de la Jacetania. Una reflexión que resume el problema estructural del turismo pirenaico: una economía sobredependiente de la nieve en un contexto de cambio climático que hace cada vez más imprevisibles las temporadas.
La telecabina, en ese sentido, encaja directamente con el objetivo de desestacionalización que persigue el Plan Pirineos, la iniciativa estratégica del Gobierno de Aragón para transformar las cuatro comarcas del norte de Huesca. No es casualidad que sea uno de sus proyectos emblema: conectar Astún y Candanchú en verano abre la puerta a rutas de senderismo, ciclismo de montaña y turismo activo que hoy no tienen una infraestructura de transporte equivalente.
Diciembre de 2027, el objetivo
Si no hay contratiempos, la telecabina podría estar operativa en diciembre de 2027, a tiempo para la temporada de esquí de ese año. Un plazo ajustado pero viable si los trabajos avanzan según lo previsto. La primera fase, la que arranca ahora, se centrará en la cimentación de las pilonas y los movimientos de tierra en la zona de la estación intermedia y en Astún. En los próximos meses llegará la instalación del cable y las cabinas.
La inversión total de casi 30 millones de euros convierte esta telecabina en una de las obras de infraestructura turística más importantes del Pirineo aragonés en los últimos años. Un proyecto que combina financiación europea, provincial y autonómica y que, cuando entre en funcionamiento, cambiará de forma tangible la experiencia de quienes visitan el valle del Aragón en cualquier época del año.
Para el valle de Canfranc y la Jacetania, el arranque de las obras es una noticia que lleva tiempo esperando. La maquinaria ya está en marcha. El Pirineo empieza a cambiar.

