Más de 36 horas sin móvil ni internet en el Valle de Tena paralizan la actividad local
El Valle de Tena lleva más de 36 horas sin servicio de telefonía móvil ni acceso a internet. La incidencia se originó hace aproximadamente día y medio, cuando usuarios de Movistar, así como de otros operadores que dependen de esta red, dejaron de disponer de señal. Únicamente algunos puntos cuentan con cobertura de Vodafone, lo que supone una solución parcial para la zona.
Esta interrupción del servicio ha generado una preocupación creciente entre ayuntamientos, empresarios y residentes, que ven cómo las dificultades para comunicarse impactan negativamente en la actividad económica y en la gestión diaria. Por ejemplo, varios empresarios han tenido que desplazarse hasta la localidad de Sabiñánigo para recuperar cobertura y poder realizar trámites imprescindibles para sus negocios.
Un representante del sector hotelero explica a El Diario de Huesca que esta situación compromete seriamente el desarrollo normal de las actividades turísticas y comerciales en el Valle de Tena. “No podemos trabajar con normalidad. En estos tiempos, la dependencia tecnológica es absoluta y una avería así, en plena temporada alta, supone un perjuicio considerable para hoteles, bares, restaurantes y comercios”, asegura mientras se desplazaba hacia la capital comarcal para resolver gestiones urgentes.
En la parte más elevada de la comarca, la afectación del servicio es prácticamente total. En Biescas, la alcaldesa Lorena Cajal ha señalado que la cobertura es irregular y que algunos ciudadanos únicamente pueden realizar llamadas o usar dispositivos conectados a internet con dificultades, pero el acceso es limitado y poco fiable. Este escenario mantiene en tensión a la administración local, que se encuentra a la espera de que Movistar solucione la incidencia y ofrezca una explicación sobre las causas de la avería.
La falta de comunicación no solo dificulta la actividad empresarial, sino que también afecta a los vecinos, que están parcialmente incomunicados. En este contexto, las entidades públicas y privadas coinciden en la necesidad de una pronta resolución para evitar que el problema se prolongue y siga dañando la economía local y la experiencia turística.


