Nolasco pone precio al apoyo de Vox a Azcón: tijera a ONGs, más seguridad y prioridad en vivienda sólo para españoles
El arranque de la negociación presupuestaria en Aragón ha dejado claro que Vox no está dispuesto a regalar su apoyo. Alejandro Nolasco, portavoz del partido y apoyo clave para que el Gobierno de Jorge Azcón consiga sacar adelante las cuentas de 2026 lo tiene claro. Hay condiciones por parte de Vox, hay líneas rojas claras y hay un modelo que el PP ya aplica en otras comunidades, como es el caso de la Comunidad Valenciana. Y, por tanto, según Vox, hay que replicarlo en Aragón.
En este contexto, el presidente aragonés Jorge Azcón ha iniciado una ronda de contactos con los partidos que respaldaron las cuentas de 2024, junto a Vox está Aragón Existe y el PAR. La estabilidad parlamentaria depende de esos apoyos, pero Vox llega más fuerte que hace un año: consciente de que el escenario político nacional acrecenta a la derecha y de que Azcón necesita garantizar mayoría si quiere sacar adelante las cuentas del 2026. En este tablero, Nolasco ha decidido jugar sus cartas. Y lo hace elevando el precio.
El modelo valenciano, la referencia
Vox insiste en que la negociación no parte de la nada: recuerda que el PP en la Comunidad Valenciana, donde comparte gobierno con su partido, ha asumido medidas que consideran esenciales. Nolasco interpreta que ese precedente obliga moralmente al PP aragonés a actuar de manera similar. Y lo dice sin rodeos: “Si el PP cree que eso es bueno en Valencia, ¿por qué no aplicarlo en Aragón?”.
El documento interno que Vox ha puesto sobre la mesa para negociar los presupuestos de Aragón en 2026 se articula en torno a cuatro pilares estratégicos que el partido considera irrenunciables. Su aceptación, advierte Alejandro Nolasco, será lo que determine si la formación da o no su apoyo al Gobierno de Jorge Azcón.
La agenda migratoria vuelve a situarse como columna vertebral de las exigencias de Vox. El partido demanda que las cuentas autonómicas incluyan medidas explícitas contra la inmigración ilegal, además de un compromiso formal para no destinar fondos públicos a ONGs que —según su diagnóstico— actúan como “efecto llamada”. Para la formación, este punto es condición imprescindible. Sin avances en esta materia, insisten, no habrá acuerdo presupuestario.
Otra de las peticiones clave es la modificación de los criterios de acceso a vivienda pública y ayudas al alquiler para que se priorice a ciudadanos españoles. Vox reclama requisitos reforzados de empadronamiento y arraigo, un enfoque que choca directamente con el modelo más inclusivo vigente y que podría obligar al Ejecutivo autonómico a reorientar su política social.
Vox quiere acelerar los compromisos fiscales ya pactados en la investidura. Esto incluye reducir la carga impositiva, culminar la bonificación del 99% en Sucesiones del grupo 2 y avanzar hacia un sistema tributario más liviano. Para Nolasco, esta bajada es imprescindible para “aliviar a las familias aragonesas”.
El partido también exige una inversión notable en infraestructuras de seguridad y sistemas de emergencia, con especial atención al medio rural.
El presidente de Aragón necesita cerrar apoyos con rapidez o la posibilidad de un adelanto electoral se cierne sobre Aragón. Vox, consciente de ese contexto, sabe que su poder de influencia es ahora mayor. La negociación abre un dilema evidente:
¿Está dispuesto Azcón a asumir parte del modelo valenciano para garantizar la estabilidad en Aragón?

