El PSOE de Alegría asegura que irá hasta el final en el caso Forestalia aunque salpiquen a excargos de Lambán

Alegría prometió ser "contundente" si el caso afecta al PSOE; Lobera, exdirector del Inaga de Lambán, es uno de los seis detenidos.
Pilar Alegría, portavoz del PSOE en las Cortes de Aragón / PSOE
Pilar Alegría, portavoz del PSOE en las Cortes de Aragón / PSOE

Pilar Alegría fue tajante este jueves cuando le preguntaron si el caso Forestalia podría salpicara a excargos de su propio partido. "Si en algún momento afectase alguna persona que fuese un cargo y hubiera alguna responsabilidad dentro del PSOE, seré absolutamente contundente", dijo la portavoz del grupo socialista en las Cortes de Aragón.

Una promesa que ya tiene nombre propio: Jesús Lobera, exdirector del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) durante el Gobierno de Javier Lambán, es uno de los seis detenidos en la operación Perserte y se enfrenta a cargos de prevaricación, cohecho, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Lobera está en libertad. Ni él ni su defensa han hecho declaraciones públicas. Pero lo que el sumario de la investigación —al que ha tenido acceso HOY ARAGÓN— describe sobre los años en que dirigió el Inaga pone a prueba, desde el primer día, la contundencia que Alegría prometió.

El Inaga bajo Lobera: informes que cambiaban solos

Entre 2016 y 2023, el Inaga era el organismo encargado de evaluar con independencia técnica los proyectos de energías renovables en Aragón. Según los testimonios recabados por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) de la Guardia Civil, durante esos años dejó de funcionar como tal.

Lo que describen los funcionarios que declararon ante los agentes es un organismo en el que los informes desfavorables se convertían en favorables, los técnicos que se resistían sufrían consecuencias y los proyectos de Forestalia salían adelante casi sin excepción. El dato más contundente lo aporta un funcionario del propio Inaga: durante todo el periodo en que Lobera lo dirigió, el organismo solo firmó tres informes desfavorables a proyectos de energías renovables. Solo tres, en medio de una avalancha histórica de solicitudes de parques eólicos y solares.

La explicación que dan los trabajadores es directa: Lobera rechazaba todos los informes técnicos internos con valoración desfavorable. No los archivaba ni los devolvía para revisión. Los rechazaba. El informe que salía del Inaga era favorable, independientemente de lo que hubieran concluido los técnicos. Los funcionarios describieron además una práctica sistemática de modificación de documentos: los borradores con conclusiones negativas eran alterados para que el resultado final fuera el contrario.

La técnica que cumplió con su trabajo y fue apartada

El pasaje más revelador del sumario es el de una funcionaria que se negó a doblegarse. Emitía informes desfavorables a proyectos de Forestalia cuando sus evaluaciones técnicas así lo indicaban y se negaba a cambiar sus conclusiones. Cumplía, en definitiva, con lo que se le pedía que hiciera.

El resultado fue su purga y alejamiento de sus funciones. Se produjeron "amplios conflictos" entre esa técnica y la dirección, según los testimonios recogidos por la UCOMA. Sin expediente disciplinario formal, sin argumentación técnica documentada, la funcionaria dejó de ocuparse de esos expedientes. Es el ejemplo más explícito de lo que la Guardia Civil describe como el "presunto desmantelamiento de los contrapesos técnicos y administrativos" del Inaga.

Presiones que llegaban de más arriba

Otros trabajadores describieron ante la Guardia Civil un patrón que se repetía: informes que llegaban con una valoración y salían con otra radicalmente distinta, sin justificación técnica documentada. Los funcionarios lo llamaron "situaciones extrañas". Algunos precisaron además que las presiones no siempre llegaban desde dentro del Inaga.

La UCOMA recoge en su atestado que las denuncias "no se limitaban al ámbito interno del Inaga, sino que podrían escalar a los niveles más altos del Gobierno de Aragón" de entonces. Los investigadores lo formulan en condicional —es una línea abierta, no un hecho probado— pero su inclusión en el atestado amplía el foco de la causa más allá de Lobera y del propio Inaga.

La promesa de Alegría y lo que implica

Fue precisamente en ese contexto en el que Alegría hizo su declaración más comprometida del día. La portavoz socialista apoyó la creación de una comisión parlamentaria de investigación sobre Forestalia, reclamó al Gobierno de Aragón una auditoría interna similar a la anunciada por el Ministerio de Transición Ecológica y pidió acceso a toda la documentación de los expedientes administrativos de la empresa, "los de antes y también los de ahora".

Cuando se le preguntó por la posibilidad de que la investigación afecte a personas de su propio partido, no esquivó la respuesta: "Con este caso o cualquier otro caso. Si en algún momento afectase alguna persona que estuviese o que fuese un cargo y hubiera alguna responsabilidad dentro del PSOE, seré absolutamente contundente". Lobera ocupó la dirección del Inaga durante siete años bajo el Gobierno socialista de Lambán. La investigación acaba de empezar. La promesa de Alegría, también.

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