Pirineos Sur arranca con lleno turístico y prevé un impacto de 8 millones
El festival Pirineos Sur ha arrancado su 32ª edición con cifras que apuntan a un notable impacto económico en el valle de Tena. La previsión es que este evento genere en torno a ocho millones de euros en la zona, con un gasto medio estimado de 200 euros por visitante. Estos datos consolidan al certamen como uno de los principales motores de arranque de la temporada estival en la comarca del Alto Gállego, tanto en términos de afluencia como de dinamización del tejido empresarial local.
Desde los días previos al inicio del festival, la ocupación hotelera ha alcanzado niveles máximos, con numerosos establecimientos colgando el cartel de completo. Los fines de semana, especialmente los del 19 y 20 de julio, se espera la mayor concentración de visitantes. El impacto no se limita exclusivamente al ámbito de los alojamientos turísticos, ya que también se percibe un notable aumento en la actividad de la restauración y los servicios de distribución.
Pirineos Sur se ha convertido, con el paso de los años, en un evento de referencia no solo a nivel autonómico, sino también nacional e internacional. Según Sandra Lecina, gerente de la Asociación Turística del Valle de Tena, la cita está "marcada en rojo" en el calendario local. De hecho, los alojamientos en Sallent de Gállego llevaban prácticamente completos desde hace tres meses, lo que pone de manifiesto la capacidad del festival para atraer a visitantes de diferentes procedencias.
La programación se extenderá hasta el 27 de julio, con artistas de renombre internacional como Julieta Venegas, Ara Malikian y Amaia. Ellos serán los encargados de poner banda sonora a los atardeceres en Lanuza, un enclave privilegiado que cada año acoge los conciertos principales del certamen. La combinación de música en vivo, entorno natural y oferta turística convierte a Pirineos Sur en un momento clave para la economía local y en una cita imprescindible para miles de personas.
Con esta edición, el festival consolida su papel como motor de atracción turística y dinamizador económico del Pirineo aragonés, reforzando su posición como uno de los eventos culturales más importantes del verano en España.


