El pozo infinito que esconde este pueblo de Teruel: es único en Europa
Teruel es quizá la provincia aragonesa que más pasa desapercibida, sin embargo tiene un sin fin de rincones espectaculares que explorar y monumentos históricos y naturales que dotan esta tierra de un encanto inigualable. Ejemplo de ello es la Sima de San Pedro en Oliete, la cuál constituye un oasis en pleno desierto de la Sierra de Arcos e impresiona a todo aquel que se atreve a asomarse. Cuenta con un diámetro de unos 80 metros y una profundidad total que supera los 100 si se incluye el lago subterráneo de su fondo, la Sima de San Pedro no solo es impresionante por sus cifras. Su origen kárstico —formado por la disolución de rocas calizas a lo largo de milenios— le da una forma cilíndrica perfecta, como si hubiese sido excavada con precisión por una gigantesca herramienta natural.
Dentro de este abismo vive en armonía una biodiversidad sorprendente. Se han catalogado al menos 25 especies de vertebrados que encuentran aquí su refugio, en un ecosistema cerrado que se ha adaptado a unas condiciones muy particulares de humedad y luz. Esta riqueza ecológica le otorga un valor aún mayor desde el punto de vista científico.
Acceder a la sima es sencillo: desde la carretera A-1401, que conecta Ariño con Oliete, parte una pista de unos 2,5 kilómetros que se puede recorrer tanto en vehículo como caminando. Al llegar, la impresión es inmediata. El silencio, la brisa y la magnitud del agujero capturan todos los sentidos. No es casualidad que muchos visitantes lo describan como un lugar mágico.
OLIETE: UN PUEBLO CON ENCANTO, HISTORIA Y NATURALEZA EN ESTADO PURO
Más allá de la sima, Oliete es un destino que merece ser explorado sin prisas. Sus calles estrechas, sus casas de piedra y su ubicación privilegiada sobre el río Martín le confieren una atmósfera de cuento. Con apenas 350 habitantes, este municipio es un ejemplo perfecto del patrimonio rural de Aragón.
Entre sus joyas arquitectónicas destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII, que conserva en su interior obras del pintor local Alejandro Cañada. También sobresalen varios edificios renacentistas como la casa de la Donjuana y numerosas viviendas que representan el pasado noble de esta zona turolense.
El entorno natural de Oliete es igualmente rico. Dentro del Parque Cultural del Río Martín, se pueden recorrer rutas como la del embalse de Cueva Foradada o la GR-262, que une arte rupestre, naturaleza y paisajes de película. La Ruta de la Tía Chula, por ejemplo, permite descubrir pinturas prehistóricas que nos conectan con los primeros habitantes de la región.
Además, los amantes de la historia antigua pueden visitar los yacimientos ibéricos de El Palomar o San Pedro de los Griegos, este último un asentamiento fortificado que ha convertido a Oliete en sede del Centro de Interpretación de la Cultura Ibérica.
Y tras una jornada de exploración, nada mejor que reponer fuerzas en alguno de los restaurantes del pueblo, como Casa Bareta o el Bar Restaurante Piscina Oliete, donde la cocina local pone el broche perfecto a un día inolvidable.

