El pueblo de los portales y las flores: está en Teruel y es perfecto para una escapada

Esta pequeña localidad turolense esconde un gran tesoro de patrimonio, cultura y belleza natural
Calles de Belmonte de San José. / Visita Bajo Aragón
Calles de Belmonte de San José. / Visita Bajo Aragón

En España, hay pequeños pueblos que, a pesar de su tamaño, esconden un gran tesoro de patrimonio, cultura y belleza natural. En la provincia de Teruel, uno de estos rincones es ideal para disfrutar de la paz del campo, el arte de sus construcciones y el colorido de la primavera. 

Ubicado en la zona oriental de la comarca del Bajo Aragón, Belmonte de San José es un pequeño municipio conocido por su arquitectura tradicional y su entorno natural. Este pueblo, de apenas 135 habitantes, destaca especialmente en primavera, cuando las flores llenan de colores sus calles y plazas. Conocido también como el “pueblo de los portales”, Belmonte de San José es un excelente destino para aquellos que buscan disfrutar de la tranquilidad y belleza de un lugar lleno de historia y encanto.

El origen de Belmonte de San José se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando en 1232 se le concedió la Carta de Población por parte de la Orden de Calatrava. A lo largo de los siglos, este pueblo ha conservado su trazado urbano medieval, con calles adoquinadas, murallas y portales que transportan al visitante a tiempos pasados. Uno de sus principales atractivos es el Portal de Soldevilla, el único de los cinco portales que formaban parte de la antigua muralla medieval que aún se conserva, siendo un testimonio tangible del pasado medieval de la localidad.

Pero no solo los portales llaman la atención en Belmonte de San José. La iglesia parroquial del Salvador, construida en el siglo XVIII en estilo barroco, es otro de los principales emblemas arquitectónicos de la villa. Su elegante torre-campanario y su fachada, adornada con guirnaldas y detalles en piedra, invitan a la admiración. En su interior, destaca un órgano realizado por los hermanos Turull, maestros organeros de la cercana Calanda, que aporta una atmósfera única durante las celebraciones litúrgicas.

En cuanto a la arquitectura civil, el pueblo también ofrece joyas como la Casa Consistorial, de finales del siglo XVI, que alberga una lonja con arcos de medio punto. Esta casa, que fue reformada en su día, guarda en su interior la antigua cárcel del pueblo, donde aún se conserva la cadena con grilletes que se utilizaban para mantener a los prisioneros. Además, los visitantes pueden descubrir otras construcciones tradicionales como el antiguo horno comunal o la Casa Membrado, vinculada al escritor regeneracionista Juan Pío Membrado, nacido en este mismo pueblo.

Uno de los aspectos que más llaman la atención de Belmonte de San José es su entorno natural. El curso del río Mezquín atraviesa el término municipal, creando un paisaje espectacular de barrancos y cañones. Este entorno es ideal para los amantes del senderismo, que pueden recorrer rutas señalizadas como la que lleva hasta el "Barranc Fondo", un paraje natural impresionante. Además, la presencia de carrascales y la vegetación típica de la zona convierten al pueblo en un lugar perfecto para desconectar y disfrutar del aire fresco.

En primavera, el pueblo se convierte en un verdadero jardín, con muchas de sus calles adornadas con macetas de flores. La calle de la Vicaría, una de las más bonitas del municipio, es especialmente llamativa, ya que en ella se cuidan y exhiben con esmero flores y plantas que alegran a locales y visitantes. Esta tradición de decorar las calles con flores es una de las que da a Belmonte de San José su carácter único, creando un ambiente acogedor y colorido en cada rincón.

Llegar a Belmonte de San José es sencillo desde Teruel, siguiendo la N-420 y la N-211, en un trayecto de aproximadamente dos horas en coche. Si se sale desde Zaragoza, el viaje se puede hacer en poco más de una hora y media por la N-232.

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