El pintoresco pueblo aragonés con nombre jocoso y menos de 100 habitantes

Su cercanía a Jaca lo convierte en un punto estratégico para aquellos que desean explorar el Pirineo aragonés.
Monte Oroel / Valle del Aragón
Monte Oroel / Valle del Aragón

Aragón es un territorio que no solo destaca por su impresionante entorno natural, sino también por la riqueza de su historia y la curiosidad de algunos de sus topónimos. Entre los numerosos pueblos que salpican esta región, algunos llaman la atención no solo por su belleza, sino también por la peculiaridad de sus nombres. Desde Gallocanta en Zaragoza hasta Pancrudo en Teruel, estos nombres despiertan la curiosidad de quienes los descubren.

Uno de los más llamativos es Guasa, una pequeña localidad perteneciente al municipio de Jaca, en la provincia de Huesca. Este rincón, rodeado de un entorno natural privilegiado, destaca no solo por su tranquilidad rural, sino también por su nombre, que en el habla coloquial hace referencia al humor y la ironía. Situado en plena Val Ancha, Guasa conserva su esencia rural con una comunidad pequeña pero acogedora.

A pesar de su reducida población, Guasa cuenta con un gran atractivo. Su cercanía a Jaca lo convierte en un punto estratégico para aquellos que desean explorar el Pirineo aragonés a través de rutas de senderismo y excursiones por la naturaleza. Su historia está ligada al pasado medieval del Reino de Aragón, del que formó parte hace siglos, y sus habitantes han sabido mantener su esencia y tradiciones intactas.

Recorrer sus calles es sumergirse en un paisaje típico de los pueblos del Pirineo, con casas de piedra, tejados inclinados de pizarra y elementos en madera que otorgan un aire acogedor y auténtico. Entre los edificios más representativos se encuentran la iglesia parroquial, la antigua casa abacial, así como las emblemáticas Casa Lacué, Casa Bonis y Casa Simón. Además, el pueblo conserva antiguos espacios como la herrería y una fuente histórica.

Pero lo que realmente distingue a Guasa es su comunidad y su arraigada tradición festiva. Cada año, los habitantes celebran con entusiasmo las fiestas en honor a San Sebastián (20 de enero) y la Santa Cruz (3 de mayo), así como otras romerías que refuerzan la identidad local. La hospitalidad de sus vecinos hace que cualquier visitante se sienta bienvenido y parte de su entorno.

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