¿Por qué aquí y quién lo colocó? El misterio que guarda Rodellar (Huesca) después de 4.000 años

Un monumento funerario de más de 4.000 años, excavado por Martín Almagro Basch, que hoy es uno de los enclaves más enigmáticos y espectaculares de la Sierra de Guara.
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¿Por qué aquí y quién lo colocó? El misterio que guarda Rodellar (Huesca) después de 4.000 años

El Prepirineo aragonés guarda secretos que han sobrevivido a civilizaciones, guerras y siglos de silencio. Uno de los más impactantes se encuentra en Rodellar, en pleno Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara: el Dolmen de la Losa Mora, un monumento funerario prehistórico construido hace alrededor de 4.000 años, que continúa desafiando al tiempo y alimentando leyendas.

Situado a unos 1.020 metros de altitud entre los barrancos de Andrebot y Mascún, el dolmen se alza en un collado con vistas espectaculares. Una localización que no parece casual. Según la documentación arqueológica, los monumentos megalíticos no solo servían como tumbas colectivas, sino que también actuaban como hitos simbólicos en el paisaje, marcando territorios y puntos sagrados.

Un viaje al Neolítico en pleno Somontano

El Dolmen de la Losa Mora fue estudiado en 1935-36 por el prestigioso arqueólogo Martín Almagro Basch, quien documentó que se trataba de un túmulo con cámara, construido con grandes ortostatos verticales y cubierto por una enorme losa de piedra caliza. Bajo ella se hallaron hachas de piedra, piezas de sílex, restos óseos de varios individuos y fragmentos de ajuar, elementos típicos de las prácticas funerarias comunitarias del Neolítico.

En torno a la estructura aún se distingue el círculo de piedras del túmulo original, con un diámetro cercano a los 12 metros, lo que destaca la importancia que este espacio tuvo para las comunidades que habitaron la zona.

Una excursión que combina naturaleza, arqueología y aventura

Para llegar al dolmen, la ruta más popular parte del pueblo de Rodellar, siguiendo el sendero S-3, señalizado hacia “Losa Mora – Otín”. El camino, de unos 13 kilómetros, transcurre entre paredes rojizas, cauces de barrancos y parajes que forman parte de algunos de los paisajes más reconocidos de Guara.

Es una excursión perfecta para senderistas: exige cierto esfuerzo físico —acumula unos 500 metros de desnivel y puede llevar unas cinco horas—, pero recompensa con panorámicas inolvidables del Mascún y con la sensación de llegar a un lugar donde el tiempo parece detenido.

Leyendas que sobreviven a los siglos

Como suele ocurrir con los grandes monumentos megalíticos, la imaginación popular ha tejido todo un universo mítico alrededor del dolmen. En la comarca aún se cuenta la historia de una giganta hilandera que transportaba la losa sobre su cabeza y la dejó caer justo en ese punto. Otra tradición habla de un amor imposible entre una joven cristiana y un rey moro, cuyo trágico final habría dado lugar a su enterramiento bajo la piedra.

Son relatos que, aunque nacidos muchos siglos después de la construcción del dolmen, demuestran su fuerza simbólica y la huella emocional que ha dejado en quienes habitan —o visitan— estos valles.

Un tesoro del patrimonio aragonés

El Dolmen de la Losa Mora está catalogado como uno de los mejor conservados y más representativos del Prepirineo aragonés. Además, al encontrarse dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, goza de un entorno protegido que contribuye a su preservación.

Hoy es un punto de visita imprescindible tanto para amantes de la arqueología como para quienes buscan rutas diferentes y llenas de historia. Poder contemplar una estructura levantada hace miles de años, sin maquinaria, sin metal, solo con fuerza humana y el deseo de honrar a los muertos, es una experiencia que conecta directamente con las raíces más profundas de Aragón..

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