Sumar advierte al PSOE: o se reinventa el Gobierno o llegará “arrasado” a las urnas
La tensión en el seno del Gobierno de coalición ha dejado de ser soterrada. Sumar ha decidido elevar la presión sobre el PSOE y convertir la remodelación del Ejecutivo en una condición política para salir del atolladero que provocan los casos de presuntos abusos y corrupción que afectan a dirigentes socialistas. Para el socio minoritario, seguir como hasta ahora no es una opción: hacerlo, advierten, solo conduce a una derrota severa en las próximas generales.
Fuentes de Sumar describen el momento como “la peor crisis del Gobierno desde la pandemia”, incluso por encima del impacto político de los indicios que rodean al exdirigente socialista Santos Cerdán. El diagnóstico es contundente: el inmovilismo del PSOE proyecta la imagen de un Ejecutivo que solo busca resistir y, con ello, alimenta el crecimiento de la derecha y de Vox.
Un aviso directo al PSOE
El mensaje que trasladan desde Sumar no es ambiguo. O el Gobierno se reinventa, o llegará exhausto a las urnas. La propuesta lanzada el viernes por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, de acometer un cambio profundo en el Ejecutivo no es, insisten, una ocurrencia ni un gesto de cara a la galería. Es, a su juicio, la única vía para recuperar impulso político y aspirar a revalidar una mayoría progresista.
“Se puede morir con dignidad o de mala manera”, resumen gráficamente estas fuentes, que instan al PSOE a “ponerse las pilas” y decidir si quiere recorrer el camino que le plantea Sumar: una remodelación del Gobierno tanto en el plano programático como en el formal. Resistir sin cambios, advierten, no basta para llegar a 2027.
Crisis de Gobierno, sí; elecciones, no
En este escenario, Sumar descarta la convocatoria anticipada de elecciones —una opción que Pedro Sánchez ya ha rechazado— y apuesta por una crisis de Gobierno como herramienta para reactivar la agenda social. Una remodelación que, sostienen, aportaría “gasolina” política y permitiría recuperar iniciativa sin vacilaciones.
Eso sí, ponen un límite claro: los cambios deben circunscribirse al ala socialista del Ejecutivo, ya que consideran que el desgaste actual procede de ahí. Reclamar una reestructuración, subrayan, no implica señalar a ministros concretos ni cuestionar su honorabilidad, sino asumir responsabilidades políticas.
Discrepancias internas en el espacio de Sumar
La presión no es homogénea en todo el bloque. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, se ha desmarcado de la exigencia de Díaz, al entender que se lanzó sin un consenso previo entre las fuerzas que integran el espacio. En su lugar, defiende la comisión de seguimiento del acuerdo de Gobierno como vía para relanzar la legislatura y advierte al PSOE de que sería un error tomarse ese encuentro a la ligera.
La reunión, prevista para el viernes, se celebrará a nivel orgánico y, en principio, sin presencia de ministros. Mientras tanto, la coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha querido aclarar que la vicepresidenta segunda no ha planteado en ningún caso una ruptura del Ejecutivo, aunque sí rechaza que la respuesta se limite a un “baile de sillas”.
“Cambiarlo todo” para sobrevivir
Pese a las diferencias internas, en el entorno de Sumar dentro del Gobierno persiste una convicción: la opción es cambiarlo todo. Asumen que el proceso generará tensiones, pero consideran que la alternativa —seguir sin reaccionar— conduce a una derrota anunciada.
La pelota, ahora, está en el tejado del PSOE. Y el reloj electoral, aunque todavía lejano, empieza a marcar el ritmo de una coalición que se juega algo más que una legislatura: su capacidad de llegar viva al próximo ciclo político.


