Cerdán niega la financiación ilegal del PSOE y se desvincula de Servinabar: "Ninguna relación"

En una comparecencia marcada por preguntas sobre financiación, comisiones y sociedades bajo sospecha, el exdirigente socialista rechazó “rotundamente” que el PSOE se haya financiado de forma ilegal

En la comisión de investigación del Senado sobre el caso Koldo, Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, eligió este miércoles una estrategia de cierre de filas: negarlo todo y poner el foco en la “ausencia de pruebas”.

En una comparecencia marcada por preguntas sobre financiación, comisiones y sociedades bajo sospecha, el exdirigente socialista rechazó “rotundamente” que el PSOE se haya financiado de forma ilegal durante su etapa como ‘número tres’ y se desvinculó de la empresa Servinabar con una frase que repitió como escudo: “No he tenido nada que ver”. "Ninguna (relación), si hubiera tenido algo, hubiera aparecido algo, seguro", ha indicado.

“Ni un euro”: la defensa de las primarias de 2017

Cerdán negó que controlara el dinero de las primarias de 2017 en las que Pedro Sánchez recuperó la Secretaría General. “Yo no controlé ni un euro”, sostuvo, defendiendo que la campaña se financió con aportaciones de militantes y un sistema de microcréditos y crowdfunding fiscalizado por el Tribunal de Cuentas.

En ese punto, el compareciente rechazó también una de las acusaciones que más eco han tenido en el debate político: que la campaña se pagara con dinero procedente de “saunas” vinculadas al entorno familiar del presidente. “No” —vino a sostener—: el origen, insistió, fue la militancia y los mecanismos auditados.

El tono subió cuando las preguntas giraron hacia la presunta financiación irregular. A la cuestión directa de si, durante su etapa, el PSOE se financió ilegalmente, respondió con un “rotundamente no”. Y ante la presión de la oposición, denunció que se esté construyendo “un relato” al margen de los controles oficiales.

También aclaró que su defensa no la paga el partido ni terceras empresas: “Lo paga Santos Cerdán”, afirmó, tratando de cerrar otra de las líneas de sospecha sobre apoyos externos.

El sobre de “15.000 euros”: choque frontal con Aldama

Uno de los momentos más tensos llegó al abordar la acusación del empresario Víctor de Aldama, que aseguró haber entregado una comisión de 15.000 euros en efectivo cerca de la sede socialista de Ferraz. Cerdán la calificó de “falsa” y aseguró que “nunca” ha estado con ese empresario.

La otra gran carpeta fue Servinabar, una empresa señalada en investigaciones vinculadas al caso Koldo. Cerdán negó cualquier relación societaria y rechazó que haya colocado allí a familiares o a cargos. Cuando se le mostró documentación sobre un supuesto 45% de participaciones, defendió que “no hay pruebas” que le vinculen y acusó a la comisión de convertir una hipótesis en certeza.

Este punto es especialmente sensible porque, meses atrás, informaciones sobre la investigación de la UCO apuntaron a la existencia de documentación sobre ese porcentaje en el marco del caso.

SEPI, detenciones y “ninguna relación”

Cerdán también se desmarcó de la presunta trama de corrupción investigada en torno a la SEPI, donde han aparecido nombres como la exmilitante Leire Díez, el expresidente de SEPI Vicente Fernández y el empresario Antxon Alonso. “Ninguna relación”, sostuvo, en una causa que continúa bajo investigación judicial.

En el tramo final, defendió la adjudicación de las obras del túnel de Belate (Navarra) —bajo sospecha en el debate político y mediático— como un procedimiento “limpio” y “transparente”, atribuyendo las dudas a la “manipulación” y al ruido público.

Un compareciente a la defensiva y un caso que sigue abierto

La comparecencia de Cerdán deja dos planos superpuestos: el parlamentario, donde el exdirigente intenta desmontar acusaciones con negativas tajantes, y el judicial, donde las piezas siguen su curso y el foco sobre empresas, adjudicaciones y presuntas comisiones continúa. En el Senado, Cerdán se fue como llegó: aferrado a una idea fuerza —“no hay nada”— y a una lectura política —“quieren un relato”—. Fuera, la investigación sigue escribiendo su propio guion.

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