El trasvase gratuito del Ebro que persigue Cantabria reaviva el fantasma de la guerra del agua
El pleno del Parlamento cántabro aprobó este lunes una propuesta del PRC para solicitar al Gobierno central la autorización permanente del trasvase de agua desde el embalse del Ebro a la cuenca del Besaya. La iniciativa, defendida por el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, también incluye la gratuidad del trasvase y un mínimo anual de 10 hectómetros cúbicos. La medida busca garantizar un suministro constante de agua en Cantabria, especialmente ante los desafíos del cambio climático y las demandas del desarrollo económico.
El contexto: incertidumbre ante el vencimiento del convenio actual
López Estrada destacó la urgencia de esta medida, ya que el convenio actual, que regula el trasvase entre el Ebro y el Saja-Besaya, finaliza en marzo de 2024. "Cantabria no puede depender de permisos de otras comunidades autónomas para gestionar el agua de un embalse situado en su territorio", afirmó el alcalde, haciendo hincapié en que la infraestructura que permite el trasvase ha estado operativa desde 2007. Según López Estrada, garantizar el abastecimiento hídrico de forma permanente es fundamental para la estabilidad económica y social de la región.
La propuesta recibió el respaldo de todos los grupos parlamentarios, evidenciando un consenso político en Cantabria sobre la importancia del trasvase. El portavoz del PP, Juan José Alonso, calificó la iniciativa como "de justicia", señalando que los 10 hectómetros cúbicos solicitados representan una cantidad "insignificante" frente a la capacidad total del embalse del Ebro, que alcanza los 541 hectómetros cúbicos. Por su parte, el PSOE apoyó la propuesta, aunque su diputada Norak Cruz matizó que el abastecimiento actual no enfrenta un riesgo inmediato.
Vox, sin embargo, introdujo una enmienda para instar al Gobierno central a elaborar un Plan Hidrológico Nacional que abarque soluciones más amplias. Esta propuesta fue rechazada por el PRC, que argumentó que Cantabria necesita medidas urgentes y específicas para abordar su situación hídrica. Finalmente, la moción fue aprobada por unanimidad, sellando el acuerdo entre los principales grupos parlamentarios cántabros.
El trasvase del Ebro es un tema recurrente en el debate político, especialmente en el contexto del cambio climático, que intensifica los retos relacionados con la gestión del agua. Mientras Cantabria subraya su derecho al uso del embalse dentro de su territorio, otras comunidades como Aragón temen que este tipo de autorizaciones puedan derivar en un modelo que priorice intereses locales sin considerar los impactos globales en la cuenca.
Críticas desde Aragón: el riesgo de un "precedente"
La decisión ha suscitado críticas en otras comunidades autónomas. El diputado de Sumar Aragón en el Congreso, Jorge Pueyo, de la Chunta Aragonesista (CHA), expresó su rechazo al acuerdo alcanzado en el Parlamento cántabro. Pueyo advirtió que autorizar un trasvase permanente y gratuito del Ebro al Besaya podría establecer un "precedente" peligroso para el futuro.
El diputado anunció que presentará una proposición en el Congreso la próxima semana para formalizar su oposición a esta medida. Según Pueyo, es fundamental defender los intereses del Ebro como recurso compartido y no permitir decisiones unilaterales que puedan afectar el equilibrio hídrico de otras regiones. "Este tipo de acuerdos deben ser abordados con una perspectiva estatal y bajo el principio de solidaridad territorial, sin poner en peligro el abastecimiento de las comunidades de la cuenca del Ebro", enfatizó.