España ya está entre los tres países de Europa con una mayor subida del precio de la energía
España se ha convertido este verano en el tercer país de la Unión Europea donde más sube la energía, con un encarecimiento del 3% interanual, frente a la caída del 1,7% de media en la UE.
España se ha situado este verano como el tercer país de la Unión Europea donde más se encarece la energía, solo por detrás de Rumanía y Austria. Según los últimos datos de Eurostat, el precio de la energía en nuestro país es un 3% más alto que hace un año, mientras que la media comunitaria refleja un descenso del 1,7%.
El contraste con el resto de la Eurozona es aún más evidente si se tiene en cuenta que en el conjunto de los Veintisiete solo diez estados miembros han registrado subidas, frente a los diecisiete que presentan abaratamientos. En el caso específico de la electricidad, España ocupa la cuarta posición entre los países con mayores incrementos, con una tarifa un 17,3% más cara que en julio de 2024.
Los datos revelan además que la electricidad en España alcanza niveles máximos en lo que va de siglo: los precios son actualmente un 35,4% superiores a los registrados antes de la pandemia y casi el doble de los que se pagaban en 2005.
Factores que impulsan el encarecimiento
El encarecimiento responde a varios factores. Entre ellos, el incremento de la demanda durante los meses de verano debido al mayor uso de sistemas de refrigeración y al aumento del consumo derivado del turismo. También influye la caída de la producción hidroeléctrica, que habitualmente abarata la factura, y la decisión de Red Eléctrica de operar en “modo seguro” tras el gran apagón de abril. Este sistema de prevención implica una mayor utilización de centrales de ciclo combinado que funcionan con gas, más caras que las renovables, lo que repercute directamente en el precio final.
Como consecuencia, la tarifa media ha pasado de 108,47 euros por megavatio hora en abril a 133,97 euros en julio, lo que supone un incremento del 23,5%. Este repunte ha tensionado también los precios industriales, que en los primeros meses del año llegaron a aumentar un 6,6% interanual impulsados por el sobrecoste energético. Aunque en abril se observó cierta moderación gracias a descensos puntuales en electricidad y combustibles refinados, la tendencia general continúa siendo alcista.
Impacto en la inflación
El impacto en el Índice de Precios al Consumo es claro. En julio, la inflación en España se situó en el 2,7%, siete décimas por encima de la media de la Eurozona, donde el avance fue del 2%. Esta diferencia convierte a España en una de las principales economías con mayor presión inflacionista del continente, en un momento en el que en otros países la energía está contribuyendo a contener los precios.
En el horizonte se mantiene, no obstante, la apuesta por la transición energética. España continúa incrementando el peso de las renovables en el mix eléctrico, un elemento clave para mitigar la dependencia de las fuentes más caras y de los combustibles fósiles importados. Aun así, los últimos datos ponen de manifiesto que la combinación de factores coyunturales y estructurales sigue situando a los hogares y empresas españolas entre los que más sufren el encarecimiento energético en la Unión Europea.

