Malta paga 25.000 euros a jóvenes para dejar de conducir: el problema es que muchos ya no conducían

El gobierno maltés ofrece la compensación a menores de 30 años que entreguen su permiso durante cinco años, más transporte público gratuito durante todo ese periodo.
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Malta tiene un problema de tráfico tan grande como su territorio es pequeño. Con poco más de 316 kilómetros cuadrados —menos que el término municipal de Zaragoza— y más de 457.000 vehículos registrados para una población de 570.000 habitantes, el país insular mediterráneo tiene aproximadamente un coche por cada 1,2 personas.

El resultado es un colapso viario crónico que ninguna infraestructura convencional ha conseguido resolver. Y la solución que acaba de poner en marcha el gobierno maltés no tiene precedentes en Europa: pagar 25.000 euros a los conductores jóvenes para que entreguen su carnet durante cinco años.

La medida, anunciada en abril de 2025 y en vigor desde principios de 2026, va acompañada de transporte público gratuito durante todo el periodo en que el conductor renuncia a su licencia. Quien acepte el trato recibirá el dinero en cinco pagos anuales de 5.000 euros cada uno. Al cabo de los cinco años, si quiere recuperar el permiso, deberá pasar por 15 horas de clases en una autoescuela autorizada.

Quién puede acogerse y en qué condiciones

Los requisitos para beneficiarse del programa son específicos. El solicitante debe ser menor de 30 años, haber residido en Malta al menos siete años, tener el permiso de conducir de categoría B expedido por un país de la Unión Europea y no haber tenido la licencia retirada en los últimos doce meses. Una combinación de condiciones que apunta claramente a un perfil concreto: el conductor joven que usa el coche por costumbre o por falta de alternativas, no por necesidad absoluta.

Según el ministro de Transportes maltés, Chris Bonett, al menos 100 jóvenes ya han entregado su carnet desde que el programa arrancó, y las solicitudes han consumido más del 50% del presupuesto asignado. Son cifras que, sobre el papel, podrían parecer prometedoras. Pero la realidad que está emergiendo es más complicada.

El problema: los que se apuntan ya no conducían

Varios testimonios anónimos recogidos en Malta apuntan a una paradoja que los diseñadores del programa no anticiparon del todo: algunos de los jóvenes que han solicitado la ayuda reconocen que prácticamente no utilizaban el coche. Hay quien afirma no haber conducido nunca de forma regular, y otros que dicen hacerlo una vez cada tres meses. Si eso es así, el programa estaría pagando 25.000 euros por retirar de la circulación vehículos que ya no circulaban, sin impacto real sobre la congestión.

Es el problema clásico de los incentivos mal calibrados: cuando una ayuda económica es suficientemente atractiva, atrae a quienes menos la necesitan para cambiar su comportamiento. Los conductores habituales, los que de verdad contribuyen al colapso viario, tienen muchos más motivos para no renunciar a su carnet.

Un país con 35 coches nuevos al día

La magnitud del desafío que enfrenta Malta queda clara con otro dato: solo en el último trimestre de 2025 se matricularon 3.265 vehículos nuevos en el país, lo que equivale a 35 coches adicionales cada día en sus carreteras. A ese ritmo, los 100 carnets recogidos por el programa representan una gota en el océano. Para que la iniciativa tuviera un impacto visible en la congestión, el número de participantes tendría que ser órdenes de magnitud mayor.

El experimento maltés es, en cualquier caso, uno de los más originales que se han ensayado en Europa para reducir el tráfico privado. Sin prohibiciones, sin multas y sin grandes obras de infraestructura: solo dinero y una apuesta por cambiar hábitos desde el incentivo económico. Si funciona o no, lo dirán los próximos años. Pero la idea ya ha abierto el debate sobre si este tipo de medidas podrían tener recorrido en otros países europeos con problemas de congestión similares.

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