Un funcionario explica el error que no debes cometer al pedir la jubilación anticipada

Alfonso Muñoz, del INSS, advierte sobre los tres factores clave que pueden marcar la diferencia en tu pensión de por vida.
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Un funcionario explica el error que no debes cometer al pedir la jubilación anticipada

Planear el momento de la jubilación no es tarea menor. Elegir jubilarse unos meses antes o después puede suponer una diferencia económica significativa que te acompañará durante toda la vida. En un reciente vídeo, Alfonso Muñoz, funcionario del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), ha explicado de forma sencilla cuáles son los principales errores que muchos cometen al solicitar la jubilación anticipada voluntaria y cómo evitarlos.

El paro no reduce tu futura pensión

Uno de los temores más habituales es qué ocurre con las cotizaciones si, antes de jubilarse, se está cobrando la prestación contributiva por desempleo. Según Muñoz, no hay que preocuparse: el SEPE cotiza prácticamente igual que si siguieras trabajando, de modo que esos meses no rebajan la cuantía futura de tu pensión.

Su consejo es claro: si te encuentras en esta situación, lo más recomendable es apurar la prestación contributiva antes de solicitar la jubilación, ya que así se sigue cotizando y se aprovecha la cobertura sin que el cálculo final de la pensión se vea perjudicado.

Diciembre, un mes estratégico

Otro de los puntos clave que señala el funcionario del INSS es el momento concreto del año en el que se solicita la jubilación. En particular, Muñoz recomienda estudiar la opción de hacerlo en diciembre.

¿La razón? Todas las pensiones cuyo hecho causante sea antes del 31 de diciembre se revalorizan en enero conforme al IPC (o al porcentaje de subida fijado para el año). En la práctica, esto significa que quien se jubile el último día del año verá aplicada la revalorización desde el día siguiente, obteniendo así un incremento inmediato que no tendría si hubiese esperado a los primeros meses del año siguiente.

Eso sí, el impacto dependerá del porcentaje de revalorización aprobado para ese ejercicio, por lo que conviene revisar las cifras antes de tomar la decisión.

No siempre interesa jubilarse dos años antes

La ley permite jubilarse de forma voluntaria hasta dos años antes de la edad ordinaria, pero aquí está el error más frecuente: los coeficientes reductores no son iguales en todos los meses.
Según explica Muñoz, durante los tres primeros meses de anticipo los recortes aplicados son más elevados. Por eso, jubilarse justo dos años antes puede suponer una penalización mayor que si se espera unos meses más.

Su recomendación es clara: valorar la posibilidad de jubilarse a 1 año y 9 meses de la edad ordinaria en lugar de hacerlo justo a los dos años, ya que en muchos casos la diferencia en la reducción aplicada compensa la espera.

Una decisión con efectos de por vida

El funcionario recuerda que los coeficientes reductores aplicados por adelantar la jubilación son permanentes y afectan a la pensión durante toda la vida. Por eso, recalca la importancia de analizar con detalle el calendario y evitar precipitarse en la elección.

En definitiva, tres claves sencillas pero determinantes: aprovechar la prestación contributiva, estudiar diciembre como fecha estratégica y evitar la penalización de los dos años exactos de anticipo.

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