Confirmado por la Seguridad Social: los nacidos entre 1960 y 1970 pueden jubilarse ya si cumplen 3 requisitos

Otra de las novedades que afecta directamente a esta generación es la forma de calcular la pensión
Una pareja de jubilados / E.P.
Una pareja de jubilados / E.P.

La generación nacida entre 1960 y 1970 se encuentra en el centro de un cambio estructural en el sistema público de pensiones en España. Son los primeros trabajadores plenamente afectados por el endurecimiento progresivo de la reforma de las pensiones aprobada en 2011, cuyo periodo transitorio finalizará en 2027. Un proceso que modifica de forma significativa la edad de jubilación, los requisitos para cobrar el 100% de la pensión y la manera en la que se calcula la cuantía final.

La realidad es que jubilarse a los 65 años con el 100% de la pensión ha dejado de ser la norma para este grupo de edad. Para la mayoría de trabajadores nacidos a partir de 1960, la edad ordinaria de jubilación sin penalizaciones se sitúa ya en los 67 años, salvo que se acredite una carrera de cotización especialmente extensa.

El requisito clave para jubilarse a los 65 años

En 2026, solo existe una vía para acceder a la jubilación a los 65 años cobrando el 100% de la base reguladora: haber cotizado al menos 38 años y 3 meses. Este requisito actúa como un filtro claro. Quienes no alcancen ese umbral deberán retrasar su jubilación hasta los 66 años y 10 meses o asumir coeficientes reductores permanentes si optan por retirarse antes de la edad ordinaria que les corresponda.

El endurecimiento no se detiene ahí. A partir de 2027, cuando finalice definitivamente el sistema transitorio, el nivel de exigencia aumentará aún más. Será necesario acreditar 38 años y 6 meses de cotización para jubilarse a los 65 años. En caso contrario, la jubilación ordinaria quedará fijada en los 67 años.

Cambios en el cálculo de la pensión

Otra de las novedades que afecta directamente a esta generación es la forma de calcular la pensión. Desde 2026, la Seguridad Social aplica un sistema dual que busca ofrecer mayor flexibilidad en contextos laborales más inestables.

Por un lado, se mantiene el cálculo clásico basado en los últimos 25 años cotizados. Por otro, se introduce un nuevo sistema que tiene en cuenta los últimos 29 años, descartando los dos peores. El organismo aplica automáticamente la opción más beneficiosa para el trabajador, una medida pensada especialmente para quienes han sufrido lagunas de cotización o descensos salariales en los últimos años de su vida laboral.

El impacto del Mecanismo de Equidad Intergeneracional

Aunque se cumplan todos los requisitos y se alcance el 100% de la base reguladora, la pensión no llega íntegra al bolsillo. Los nacidos entre 1960 y 1970 son la primera generación que asume plenamente el impacto del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

Este mecanismo consiste en una sobrecotización obligatoria, ya descontada en las nóminas, cuyo objetivo es reforzar la sostenibilidad del sistema ante la jubilación masiva de la generación del ‘baby boom’. Su efecto práctico es una ligera reducción del importe neto percibido, incluso en pensiones completas.

Más control sobre las jubilaciones anticipadas

La reforma también ha endurecido de forma notable el tratamiento de las prejubilaciones y jubilaciones anticipadas. En los casos de salidas voluntarias del mercado laboral, los coeficientes reductores se aplican ahora directamente sobre la pensión final y no sobre la base reguladora. Esto incrementa el impacto económico negativo y refuerza el mensaje del legislador: desincentivar la jubilación anticipada y prolongar la vida laboral efectiva.

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