Ya son siete casos de la peste porcina pero... ¿cómo se contagia? ¿es grave para las personas?
La detección reciente de varios jabalíes infectados por la peste porcina africana en el entorno natural de Collserola, en Cataluña, ha incrementado la inquietud en el sector ganadero aragonés, aunque desde la Comunidad se insiste en transmitir tranquilidad. Por el momento, no se ha identificado ningún caso en explotaciones porcinas aragonesas ni existe constancia de que el virus haya traspasado los límites del área afectada en Barcelona.
El número de animales silvestres positivos asciende ya a nueve, un dato que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias y al propio sector porcino, especialmente por la proximidad geográfica y la importancia económica que esta actividad tiene en Aragón. Desde que se notificaron los primeros hallazgos en Cataluña, la evolución del foco se sigue con atención, ante la posibilidad de que el virus pueda expandirse hacia otras zonas si no se contienen de manera eficaz los casos detectados.
¿En qué consiste la peste porcina africana?
La peste porcina africana se ha convertido en una de las enfermedades más graves para el porcino a escala internacional durante los últimos años. Según detalla el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se trata de un virus perteneciente a la familia Asfarviridae y al género Asfivirus. Su capacidad de contagio es muy elevada y existen diversas variantes que pueden provocar desde cuadros agudos o hiperagudos, con tasas de mortalidad cercanas al 100%, hasta manifestaciones subagudas o crónicas con menor impacto letal.
A pesar de la gravedad del virus, los controles realizados hasta ahora en las casi cuarenta explotaciones porcinas situadas en el entorno de Collserola no han revelado ningún animal positivo. Las autoridades consideran este dato clave para mantener la actividad con normalidad, aunque continúan reforzando las medidas de vigilancia y bioseguridad.
¿Representa un riesgo para las personas?
De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal, la peste porcina africana no supone una amenaza para la salud humana, ya que no se transmite a las personas. Sin embargo, sí genera consecuencias muy graves para la cabaña porcina y, por extensión, para la economía de las zonas dependientes de esta producción.
El virus destaca por su elevada resistencia ambiental: puede permanecer activo en ropa, calzado, neumáticos y otros materiales, así como en productos derivados del cerdo, incluidos embutidos, jamón o tocino. Esta característica hace que determinadas prácticas cotidianas, si no se controlan adecuadamente, contribuyan a su desplazamiento entre territorios y aumenten el riesgo de introducción en nuevas áreas.
En Aragón se han anunciado dos campañas informativas. Una de ellas está orientada a recordar que el consumo de carne de porcino es completamente seguro. La segunda pretende concienciar sobre la importancia de no abandonar restos alimentarios en el medio natural, especialmente en zonas con presencia de jabalíes, ya que este comportamiento podría estar relacionado con la aparición del foco catalán.
¿Cómo pudo originarse el brote?
Las primeras investigaciones de la Generalitat apuntan a que un jabalí habría ingerido comida contaminada. Se baraja la posibilidad de restos de embutido en mal estado procedentes de la basura, quizá introducidos por transportistas que transitan por la zona y que utilizan las áreas de descanso cercanas. Los jabalíes, habitualmente atraídos por los contenedores, podrían haber accedido a estos residuos y contraído así la infección.
Además, los especialistas en sanidad animal analizan si algún objeto o material transportado por la autopista AP-7 (desde restos alimentarios adheridos hasta elementos contaminados presentes en vehículos) pudiera haber actuado como vía de entrada del virus en la población de jabalíes de Collserola. Por el momento, las investigaciones continúan abiertas para determinar con precisión el origen del foco y evitar su expansión.


