Gabi no cuenta con Bazdar, la mayor apuesta del Real Zaragoza desde el descenso en 2013

El Real Zaragoza ha pagado un total de 3 millones de euros por el delantero bosnio, convirtiéndose en el fichaje más caro del club desde el último descenso a Segunda División
Bazdar marcando gol ante el Andorra / Marcos Cebrián
Bazdar marcando gol ante el Andorra / Marcos Cebrián

La situación de Samed Bazdar en el Real Zaragoza es cada vez más delicada. Tras una temporada de adaptación y llena de cambios, el delantero bosnio ha desaparecido por completo de los esquemas de Gabi Fernández. Las discrepancias entre la dirección deportiva y el cuerpo técnico son evidentes en torno al jugador, ya que el club decidió apostar por la continuidad de Bazdar pese a las ofertas que llegaron desde el extranjero. Esa confianza que el club ha depositado en el jugador no es igual por parte del técnico madrileño, que ante el Albacete decidió no darle ni un solo minuto.

El pasado verano, el Real Zaragoza decidía dar un giro radical en su política de fichajes. La incorporación de Bazdar por 1,5 millones llamaba la atención y lo convertía automáticamente en un jugador sobre el que el club depositaba una confianza especial. Unos meses después, el Real Zaragoza decidía pagar otro millón y medio de euros para hacerse con el 100% de los derechos del futbolista, reafirmándose en su decisión inicial. Y es que si Francho Serrano era la bandera del proyecto por sus raíces aragonesas y zaragocistas, Bazdar es el mástil y el pilar sobre el que se sustenta en el ámbito deportivo.

No es así para Gabi. No lo fue la temporada pasada y tampoco en la actual. Tras la llegada del entrenador, Bazdar no tuvo apenas continuidad. En este inicio, solo ha sido titular ante el Castellón, jugando como único delantero y abandonado a su suerte. Frente a la Real Sociedad B saltó al campo en el minuto 88 pese a que el Real Zaragoza llevaba más de una hora embotellando al filial txuri urdin. Contra el Andorra salió a falta de 25 minutos y cuando el conjunto aragonés se quedó con un jugador menos, aunque consiguió anotar gol en una gran acción individual. Y ante el Albacete no disputó ni un solo minuto pese a que la semana anterior había marcado con la selección de Bosnia.

Todos van antes que Bazdar

El jugador de campo con más minutos es Sebas Moyano (414). Tanto de extremo como en la doble punta, Sebas ha sido el favorito de Gabi, pasando incluso por delante de otros delanteros puros. En la punta del ataque, Dani Gómez parece insustituible, habiendo disputado 342 minutos. Soberón es el siguiente con 176 minutos y Kenan Kodro, que llegó en las últimas del mercado de fichajes, ya ha disputado 89 minutos y ha superado a Bazdar.

Ante el Albacete, Dani Gómez y Kodro formaron pareja arriba. Mediada la segunda mitad entró un Soberón falto de ritmo competitivo y cuya participación ha sido testimonial en estos primeros cinco partidos. Ni rastro de Bakis, que no pudo salir finalmente del Real Zaragoza al romperse su traspaso al Vanspor ni de Bazdar, que estuvo calentando pero al que no recurrió Gabi pese a que el partido invitaba a ir a por él, con un Dani Gómez exhausto.

El gesto de Bazdar en su celebración ante el Andorra

La pasada temporada, Bazdar brilló durante el primer tramo. Su conexión con Soberón era evidente. Así se vio durante la pretemporada, en la que Gabi los probó habitualmente juntos. De las botas del bosnio surgieron varios goles que el conjunto aragonés anotó durante los amistosos. Su primer toque, siempre preciso, y su inteligencia para generar situaciones provechosas no fueron suficientes para convencer a un Gabi empeñado en crear un Real Zaragoza cutre, que aniquila cualquier síntoma de talento en favor de los golpeos y desplazamientos en largo.

Ante el Andorra, Bazdar se reivindicó. Suplente y lanzado a los leones cuando el equipo estaba siendo superado por el Andorra, el bosnio robó en el centro del campó, corrió y regateó a Áron Yaakobishvili para marcar a placer. Su celebración causó gran polémica tras llevarse el dedo índica a la cara. El bosnio mandó callar mientras miraba de reojo a un banquillo que parece no confia tanto en él como sí lo ha hecho el club en el último año. 

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