Jorge Mas seguirá siendo el presidente del Real Zaragoza en 2026: no hay recambio ni salida
En el Real Zaragoza, donde cada semana parece abrirse un nuevo debate —deportivo, institucional o económico— hay una certeza que empieza a fijarse por repetición y por falta de alternativas: Jorge Mas seguirá siendo el presidente en 2026. No hay recambio encima de la mesa, no se vislumbra una transición y, por ahora, tampoco un escenario real de salida.
La idea la viene sosteniendo desde hace semanas Juan Forcén, el único consejero aragonés de peso dentro del Real Zaragoza y una de las figuras que más ha crecido en presencia interna desde la llegada de la actual propiedad en mayo de 2022. Forcén ha reiterado en distintos círculos que Mas continuará, y que él no se ve como presidente. No por falta de influencia —es el accionista aragonés con mayor capacidad de gestión y control— sino por una cuestión de enfoque: insiste en que el rol presidencial exige un perfil y unas condiciones que, hoy, no se atribuye.
Sin embargo, mientras el cargo oficial se mantiene estable, la sensación dentro del zaragocismo es otra: Forcén cada vez está más dentro. Su papel como consejero se ha reforzado y su implicación se deja notar en gestos que antes no existían. Está al día del mercado, ha seguido de cerca movimientos como la llegada de Rubén Sellés y también se le ha visto en entrenamientos con cierta regularidad. Es una presencia que no es casual: cuando un club atraviesa una etapa de tensión deportiva, la estructura busca rostros que transmitan cercanía y control. Y más aún cuando la propiedad del club no está ni vive en la ciudad de Zaragoza.
Esa tendencia se confirmó esta misma semana con un movimiento significativo: Forcén y Fernando López, director general del club, mantuvieron una reunión con la Federación de Peñas del Real Zaragoza, en un encuentro que no tenía precedentes desde que el actual grupo empresarial tomó la propiedad del club. Fue una reunión descrita como cordial y distendida, pero, sobre todo, un gesto político: el Real Zaragoza empieza a asumir que el vínculo con su base social no puede estar a kilómetros de distancia.
Y ahí vuelve a aparecer la figura de Mas, presidente compartido con el Inter de Miami, y la sensación de presidencia lejana. Sin que nadie lo diga abiertamente, el club intenta compensar esa distancia con la visibilidad de Forcén, el hombre de aquí, el que puede dar la cara en Zaragoza cuando toca escuchar y explicar.
En paralelo, el Real Zaragoza se prepara para una nueva ampliación de capital, la quinta en cuatro ejercicios, una cifra que por sí sola explica el momento del club: la propiedad sigue teniendo que reforzar músculo financiero para sostener el proyecto. En ese contexto, Forcén ha querido puntualizar un punto clave: cubrirá la parte proporcional a su porcentaje accionarial, pero no asumirá la totalidad de la ampliación, como se había especulado.
Además, mantiene vivo un objetivo que lleva meses rondando el entorno del club: atraer más capital aragonés al accionariado. La dificultad, sin embargo, es evidente. Convencer a empresarios locales para entrar en un proyecto con desgaste deportivo, necesidad recurrente de financiación y con una propiedad mayoritariamente externa no es sencillo, por mucho que el escudo tire.
Así, el escenario que se dibuja hacia 2026 es claro: Mas seguirá al frente, sin relevo ni esperado ni necesitado, mientras Forcén gana terreno como figura operativa y de representación. La presidencia no se mueve, pero el centro de gravedad sí. Y en un club acostumbrado a vivir en debate permanente, esa es quizá la lectura más significativa: no hay cambio de mando a la vista, pero sí un reajuste silencioso en quién habla, quién aparece y quién sostiene el día a día del zaragocismo.


