Cuenta atrás para La Nueva Romareda: el Real Zaragoza debe 10 millones y debe pagarlo en 7 días... con crédito
Desde la sala de la Junta General de Accionistas y con La Romareda a pocos metros —y sus obras avanzando ya visibles desde la otra acera—, el Real Zaragoza puso fecha a su siguiente prueba de solvencia: pagar “en los próximos días” los 10 millones de euros pendientes con la sociedad La Nueva Romareda SL. La coletilla, repetida y subrayada, fue la que marca el tono de este compromiso: “si no surge ningún contratiempo”.
La frase no es menor. Porque no se trata solo de abonar una cantidad relevante en un calendario exigente; se trata de hacerlo sin que el club disponga ahora mismo de ese dinero en caja. La fórmula elegida, explicada ante los accionistas, es clara: el Zaragoza pagará… con un préstamo.
Un pago que no sale “del bolsillo” del club (al menos, no hoy)
El mensaje que trasladó el consejo es doble: por un lado, hay voluntad de cumplir con el convenio suscrito junto al Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón; por otro, el club insiste en que el desembolso no se ejecutará con fondos propios inmediatos, sino mediante financiación externa.
En términos prácticos, el guion sería este. El Zaragoza recibe un préstamo, con ese crédito, transfiere 10 millones a La Nueva Romareda, con ello, cumple el plazo comprometido: antes del 31 de diciembre.
La operación busca “agilizar” el cumplimiento dentro de los plazos del acuerdo, según se remarcó durante la Junta, aunque el propio planteamiento deja entrever el matiz clave: la obligación se cumple, sí, pero se traslada a deuda financiera.
Por qué son 10 millones: el atraso de 2024 y el calendario de 2025
La cifra no aparece de la nada. Responde a una suma acumulada que el club arrastra tras el ajuste del calendario de pagos. En 2024 no se pagó la aportación correspondiente; en 2025, al llegar el nuevo vencimiento, tocaba sumar lo pendiente. En 2024 fueron 6,8 millones y 3 millones en 2025. Un total de 10 millones. Es decir, el pago concentra dos ejercicios y coloca al Zaragoza frente a un examen de tesorería inmediato en pleno cierre de año.
Cumplimiento, pero con deuda
El anuncio del pago pretende enviar tranquilidad institucional: la SAD quiere llegar al 31 de diciembre con el compromiso firmado cumplido. Pero el modo elegido también abre lectura: la operación no elimina la tensión, la desplaza.
Porque pagar con préstamo es, en esencia, cambiar el destinatario de la obligación: se salda la deuda con La Nueva Romareda, pero se genera otra con la entidad financiadora. El Zaragoza cumple el calendario, sí, pero lo hace con una condición implícita: que el préstamo llegue a tiempo y sin obstáculos. De ahí el “si no surge ningún contratiempo” como aviso preventivo.
