Real Zaragoza, deuda a la baja y negocio paralizado: la otra cara del club de Mas, Forcén y Oughourlian

La mejora patrimonial tiene consecuencias deportivas indirectas
Los accionistas del Real Zaragoza, Jorge Mas con Juan Forcén, el día que se presentó el actual presidente del Real Zaragoza / Marcos Cebrián para HOY ARAGÓN
Jorge Mas con Juan Forcén en su presentación como presidente / MARCOS CEBRIÁN para HOY ARAGÓN

La Junta General de Accionistas del Real Zaragoza dejó una imagen clara: la deuda ya no es el monstruo desbocado de otras épocas, pero el club sigue dependiendo de la propiedad para mantener el equilibrio.

La entidad aprobó este martes una nueva ampliación de capital de algo más de 4 millones de euros, la quinta desde que el actual grupo gestor asumió el control en 2022. No es dinero “nuevo” en sentido estricto: es, sobre todo, orden contable para transformar préstamos participativos en capital y apuntalar el balance.

La foto fija: el Zaragoza baja de los 40 millones de deuda neta

El dato que más pesa en la sala y en el futuro inmediato es este: la deuda neta queda fijada en 39,6 millones de euros tras la última reducción del ejercicio. Es un umbral simbólico y práctico. Simbólico, porque el club llevaba años conviviendo con cifras mucho más asfixiantes. Práctico, porque marca una etapa de estabilización.

La comparación histórica lo explica por sí sola: 39,6 millones ahora (28 millones menos que en 2021); 106 millones en 2014 (66 millones menos que entonces). El club, en términos de pasivo, ha pasado de sobrevivir a respirar.

De qué está hecha la deuda: convenio, CVC y un resto pequeño

No toda la deuda pesa igual ni tiene la misma urgencia. La estructura actual se reparte así: 17 millones: convenio de acreedores todavía en curso, 12,6 millones de préstamo CVC de LaLiga, cerca de 1 millón de préstamos ligados a inversores de la propiedad.

El matiz importante está en el “qué deuda aprieta”. Si se descuenta la parte más estructural y de largo recorrido, el dibujo cambia. Deuda neta externa (sin los préstamos principales mencionados): 26 millones. Si además se apartan los 17 millones del convenio, el pasivo corriente se reduce a unos 8 millones. En roman paladino: hay deuda, pero no toda amenaza el día a día con la misma intensidad.

La palanca de la propiedad: 42 millones desde 2022 y un patrimonio neto al alza

Esta estabilización no ha salido de la nada. Incluida la ampliación aprobada este martes, la propiedad ha aportado 42 millones de euros desde 2022. Ese flujo de capital ha tenido un efecto directo: el Zaragoza presume ahora de un patrimonio neto de 53 millones, muy lejos de los 14 millones que reflejaba en 2021.

La lectura es doble. El balance está “mejor peinado”: más capital, menos desequilibrio patrimonial; y por otro lado el club se sostiene con muletas externas: la propiedad continúa siendo el factor diferencial.

El límite salarial mejora… pero no solo por generar más

La mejora patrimonial tiene consecuencias deportivas indirectas: el Real Zaragoza maneja un límite salarial de 11 millones, el más alto de las últimas temporadas. Es un dato clave porque condiciona plantilla, margen de maniobra y planificación.

Pero el origen de esa mejora no es únicamente el crecimiento orgánico. En gran medida, la contabilidad saneada ayuda a ampliar el margen, incluso cuando la maquinaria de ingresos no termina de acelerarse.

La otra cara: una cifra de negocio que parece haber tocado techo

Aquí aparece el punto inquietante: mientras el patrimonio mejora y la deuda se reordena, la cifra de negocio se estanca. La progresión reciente refleja un techo: 2022: 15,2 millones; 2023: 17,5 millones; 2024: 18,3 millones; y 2025: 17,9 millones (ligera bajada)

Lo relevante no es solo el número final, sino lo que implica: el Zaragoza no está creciendo al ritmo que necesitaría en ingresos ordinarios (abonados, taquilla, TV, competición, comercial…). La estructura de ingresos se mueve poco, y eso deja una dependencia clara: si no aumentas negocio, necesitas capital externo para sostener ambición y estabilidad.

Un cierre de ejercicio con pérdidas mínimas, pero con músculo operativo

El último ejercicio (cerrado a 30 de junio) se aprobó con un resultado ajustado: pérdidas de unos 50.000 euros. Un número pequeño, casi simbólico, que convive con un dato más interesante para medir la salud operativa: EBITDA: 2 millones de euros

Eso sugiere que el club genera capacidad de funcionamiento antes de amortizaciones, intereses e impuestos, aunque el resultado final acabe ligeramente en rojo.

Qué deja esta Junta: deuda controlada, ingresos congelados y una pregunta de fondo

La ampliación de capital aprobada es, en esencia, una operación para consolidar la estabilidad. El club presume de haber bajado su deuda neta a 39,6 millones, de haber elevado su patrimonio a 53 millones, y de tener un límite salarial competitivo.

Pero el mensaje de fondo no es triunfal: es condicional. El Zaragoza ha logrado ordenar su deuda, sí. Ahora el reto es más incómodo y menos contable: hacer que el club gane más por sí mismo.

Porque cuando la cifra de negocio se estanca, el futuro se formula siempre igual: o creces en ingresos, o vuelves a depender de inyecciones. Y en un club como el Zaragoza, esa dependencia no solo se mide en balances: se termina notando también en el césped.

Comentarios