Ramírez, en la búsqueda del sistema y las sinergias que mejoren al Real Zaragoza
El Real Zaragoza se encuentra perdido y en un mar de dudas que no dejan de crecer cada semana. Ramírez ha probado casi todo. Con cinco defensas y con cuatro. Con carrileros y con extremos. Con un rombo en el centro del campo para dejar la banda a los laterales. Con un delantero o con dos. Con doble pivote, con tres o cuatro en el medio. Nada ha funcionado por el momento y nada ha convencido a un Ramírez al que apenas le quedan teclas por tocar y que ha asegurado en alguna ocasión que "esto no va de números o líneas, va de comportamientos".
La explicación de Ramírez puede parecer una huida hacia adelante ante la reacción de La Romareda contra sus planteamientos. Sin embargo, esconde un convencimiento muy habitual en el fútbol actual y que no da tanta importancia al sistema con el que forme un equipo, sino a cómo se muevan los jugadores dentro del terreno de juego. Si bien es cierto que es un planteamiento válido e incluso congruente, la realidad es que no parece efectivo modificar cada semana la estructura cuando la situación de urgencia obliga a sumar puntos de la forma que sea.
Cuatro sistemas y continuas modificaciones en siete jornadas
Ante el Elche, en el debut de Ramírez, el Real Zaragoza formó con un 5-3-2 que se convertía en un 5-4-1 en defensa, con Azón como único delantero y que tuvo que buscarse las habichuelas cada vez que el equipo zaragocista recuperaba el balón y trataba de generar en ataque. El plan de partido funcionó hasta el último minuto, dejando a un Elche sin generar peligro y que actualmente es líder de la competición.
Ramírez intentó ejecutar un plan parecido ante el Tenerife en La Romareda, siendo el equipo canario el peor visitante de la categoría. Una decisión que no gustó a la afición, que mostró su disconformidad con la presencia de tantos defensas en el campo. La reacción desde el banquillo quitando defensores e introduciendo atacantes desembocó en dos goles en menos de dos minutos para salvar un punto que no calmó las aguas. Ante el Málaga y ante el Cádiz, el técnico zaragocista decidió dar continuidad a los tres centrales, pero la derrota en Albacete precipitó un nuevo cambio que se vio ante el Burgos y que, lejos de mejorar el rendimiento, dejó un Real Zaragoza perdido y que no supo adaptarse a la nueva disposición en el campo.
El 4-4-2 en rombo regresó a La Romareda ante el Burgos. Un sistema que funcionó con Natxo González en una segunda vuelta histórica pero que exige de unos jugadores muy determinados para funcionar. Adu Ares jugó como un improvisado interior, aunque ese comportamiento al que aludía Ramírez provocaba que jugara pegado a la línea de banda, desajustando por completo la estructura zaragocista. Calero y Tasende apenas fueron capaces de dar profundidad y sumarse al ataque, siendo esta una de las claves de este sistema.
La falta de poder ofensivo con el rombo, provocó un nuevo cambio en Granada. El Real Zaragoza se estructuró con un 4-4-2 en línea, con Adu Ares y Liso como extremos. Por primera vez desde la llegada de Ramírez, el Real Zaragoza acumulaba dos jugadores exteriores en cada banda, con la presencia de los laterales y los extremos. La apuesta por este nuevo sistema tampoco funcionó, ya que solamente la irrupción de Marí y Pau Sans desde el banquillo salvaron un punto en el descuento tras una segunda parte para olvidar.
El Real Zaragoza necesita estabilidad
Ramírez trajo consigo un cuerpo técnico con una brillante trayectoria y una capacidad fuera de toda duda. Resulta complicado no valorar el trabajo que incansablemente realizan cada día en busca de soluciones que mejoren lo visto hasta ahora. Quizás, dar con la tecla sea lo único que necesita el Real Zaragoza para funcionar y dar cierta calma a una situación cada vez más compleja. Pero necesita hacerlo cuanto antes. Más allá de adaptarse y analizar exhaustivamente al rival, algo imprescindible en el fútbol actual, el Real Zaragoza necesita hacer un ejercicio de introspección, buscar soluciones inmediatas y analizar esas "sinergias" a las que hacía referencia Ramírez.
El regreso de Bazdar y Soberón abre una nueva vía que explotar con la llegada de Dani Gómez y el reciente gol de Marí. Y es que por la calidad del ataque debería pasar la resurrección del Real Zaragoza, que vivió de sus chispazos durante los primeros meses y que los necesita para salvar cuanto antes los muebles. Volver a recuperar el poderío ofensivo depende de Ramírez, de sus sistemas y de su capacidad de mejorar los comportamientos y sinergias. Ante el Sporting, y con La Romareda como duro juez, el Real Zaragoza necesitará, desde el primer momento, reencontrarse con su mejor versión en ataque para no volver a cometer los mismos errores del pasado.

