¿Cómo lograr desenganchar a los niños del móvil y la tablet? Las claves para lograrlo
En una era donde la tecnología parece haber colonizado cada aspecto de nuestra vida cotidiana, España observa con preocupación cómo el tiempo de uso de dispositivos electrónicos por parte de los más jóvenes no deja de aumentar.
Esta 'dictadura de las pantallas', como se ha venido a denominar, no solo está cambiando la forma en que los niños se relacionan con el mundo, sino que también está generando efectos perversos en su desarrollo.
La preocupación no es infundada. Organismos tan prestigiosos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Pediatría han lanzado claras advertencias: los dispositivos móviles y tabletas no deben estar al alcance de los niños menores de 2 años, y a partir de esa edad, su uso debe ser controlado y siempre bajo supervisión adulta.
Un caso destacado es el de Suecia, que recientemente ha puesto freno a su ambicioso plan de digitalización en las aulas, impulsado inicialmente por la Agencia Nacional de Educación.
Tras meses de deliberaciones sobre el impacto de las pantallas en el entorno educativo, la ministra de Educación, Lotta Edholm, anunció en mayo la suspensión de la estrategia digital y una vuelta a los libros de texto tradicionales. "Los libros tienen ventajas que ninguna tablet puede sustituir", defendió Edholm.
El Gobierno sueco ha destinado 150 millones de euros para reintroducir los libros de texto en papel en las aulas.
La decisión sueca encuentra eco en los hallazgos del prestigioso Instituto Karolinska, que sostiene que "toda la investigación del cerebro en niños muestra que no se benefician de la enseñanza basada en pantallas".
Y los datos son cada vez más contundentes: el abuso de las pantallas está alterando las estructuras cerebrales de los niños. La psiquiatra Marián Rojas advierte que la inmediatez a la que conduce el uso de estos dispositivos provoca serias consecuencias. A nivel de corteza prefrontal, se observan niños de 10 años con desarrollo inmaduro, incapaces de calmar su frustración sin recurrir a las pantallas.
Esta preocupación se extiende también a las habilidades sociales y de comunicación. Los informes señalan un camino preocupante que se está siguiendo en España y en muchas partes del mundo. A medida que los dispositivos electrónicos se vuelven omnipresentes en las vidas de los más pequeños, las consecuencias a largo plazo podrían ser profundas, afectando su desarrollo cognitivo, social y emocional.
Los expertos insisten en la necesidad de establecer límites y promover un uso consciente y equilibrado de la tecnología en las etapas tempranas de la vida. La 'dictadura de las pantallas' no es un enemigo insuperable, pero requiere de la acción decidida tanto de padres, educadores como de políticas públicas, para asegurar que las generaciones futuras crezcan en un entorno que fomente su desarrollo integral.
Así que los límites sobre el uso del móvil pueden resultar más llevaderos si, a cambio, se les ofrece una alternativa, un plan. Puede ser jugar al aire libre, pintar, leer, hacer deporte, manualidades o pasar un rato en familia.
De nada sirven los consejos sobre el buen uso del móvil si los niños ven que sus padres hacen justamente lo contrario.
Los móviles que utilizan los niños deben estar siempre bajo supervisión. Nada de contraseñas y nada de usar estos dispositivos a puerta cerrada.