¿Por qué soñamos lo mismo una y otra vez? La ciencia detrás de los sueños recurrentes
Los sueños recurrentes, especialmente los de carácter negativo, son más comunes de lo que solemos imaginar y han captado el interés de psicólogos e investigadores en todo el mundo. Este fenómeno onírico suele aparecer en momentos de estrés, ansiedad o situaciones de trauma colectivo, como los desastres naturales o crisis globales, y tiene sus raíces en cómo nuestra mente procesa las emociones.
Según un artículo publicado en Scientific American, el sesgo de negatividad, una tendencia natural del cerebro a magnificar las experiencias negativas, desempeña un papel clave. Este sesgo evolutivo, diseñado originalmente para garantizar nuestra supervivencia, se amplifica mientras dormimos, ya que las áreas cerebrales relacionadas con las emociones se activan mientras que las responsables del pensamiento lógico se apagan.
De acuerdo con el especialista Michael Schredl, del Instituto Central de Salud Mental de Alemania, “los sueños suelen exagerar emociones o situaciones cotidianas, incluso las aparentemente insignificantes, transformándolas en vivencias intensas”.
Durante la pandemia del COVID-19, los sueños de muchas personas se vieron dominados por imágenes relacionadas con el miedo, la enfermedad y la muerte. Un estudio realizado por la investigadora Deirdre Leigh Barrett recopiló más de 15.000 relatos oníricos de esa época, revelando un incremento de entre dos y cuatro veces en los sueños negativos, en comparación con períodos anteriores. Entre los temas más recurrentes estaban las catástrofes naturales, los enjambres de insectos y la pérdida de seres queridos.
¿POR QUÉ SOÑAMOS LO QUE NOS PREOCUPA?
La hipótesis de continuidad explica que los sueños reflejan los eventos y emociones de nuestra vida diaria. Si no logramos procesar nuestras emociones mientras estamos despiertos, nuestra mente buscará hacerlo mientras dormimos. Este debilitamiento del filtro entre pensamientos y emociones durante el sueño facilita que los momentos más estresantes de nuestra jornada se conviertan en sueños perturbadores.
La psicología también señala que los sueños recurrentes actúan como un intento de nuestro cerebro por resolver conflictos internos o lidiar con experiencias no procesadas. Por ello, quienes atraviesan períodos de crisis personal o colectiva son más propensos a experimentar este tipo de patrones oníricos.
Un ejemplo destacado de sueños recurrentes en contextos de trauma colectivo fueron los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Durante los meses posteriores al atentado, se documentaron numerosos casos de personas que soñaban con aviones estrellándose, edificios derrumbándose o situaciones similares que reflejaban la angustia colectiva del momento.
CÓMO REDUCIR LOS SUEÑOS RECURRENTES
Aunque no siempre es posible evitar los sueños negativos, sí existen estrategias para reducir su frecuencia e intensidad:
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Terapia de ensayo de imágenes: Esta técnica consiste en reimaginar un sueño perturbador, pero modificando su desenlace hacia uno más positivo antes de dormir. Es una práctica que ha demostrado ser efectiva para trastornos como las pesadillas recurrentes.
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Higiene del sueño: Mantener horarios regulares para dormir, reducir el consumo de cafeína y alcohol, y evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse, son acciones clave para mejorar la calidad del sueño.
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Límites claros entre vigilia y sueño: Nirit Soffer-Dudek, investigadora de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, recomienda establecer rutinas que permitan desconectar del estrés diario, como practicar la meditación o escribir un diario antes de acostarse.
Estas prácticas no solo mejoran la calidad del sueño, sino que también contribuyen a una mayor estabilidad emocional y bienestar general.
UNA VENTANA A NUESTRAS EMOCIONES
Los sueños recurrentes, aunque a menudo inquietantes, son una ventana al funcionamiento interno de nuestra mente. Reflejan cómo procesamos nuestras emociones y cómo las experiencias diarias influyen en nuestra vida onírica. Si bien queda mucho por investigar, estudios como los de Schredl y Barrett ofrecen una mejor comprensión de este fenómeno y nos invitan a prestar atención a nuestros sueños como una herramienta para mejorar nuestro bienestar emocional.


