Una terapia experimental podría frenar el cáncer de ovario cuando los tratamientos dejan de funcionar

Ha mostrado resultados prometedores en un ensayo clínico de fase 1
Imagen de un laboratorio.
Imagen de un laboratorio.

Muchos tratamientos para el cáncer de ovario dejan de funcionar con el tiempo y las pacientes quedan con pocas alternativas. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado en Estados Unidos ha probado una nueva combinación de fármacos que podría cambiar esta situación, mostrando resultados prometedores en un ensayo clínico de fase 1.

El estudio, publicado en la revista 'Cancer Research Communications', combina un tipo de medicamento ya utilizado en cáncer de ovario, los inhibidores de PARP, con un fármaco experimental llamado SM08502 (Cirtuvivint). La idea es atacar el tumor desde dos frentes diferentes, aumentando la eficacia incluso en pacientes que han desarrollado resistencia a los tratamientos convencionales.

El doctor Bradley Corr, investigador principal del estudio, explica que esta es la primera vez que se aplican juntos estos dos tipos de fármacos en pacientes. Aunque el concepto ya se había discutido en laboratorios, nunca se había llevado a la práctica clínica, lo que hace que este ensayo sea un avance significativo en el tratamiento del cáncer de ovario.

El cáncer de ovario, especialmente su forma serosa de alto grado, es difícil de tratar. Los inhibidores de PARP han mejorado la supervivencia de pacientes con ciertas mutaciones genéticas, pero muchas pacientes desarrollan resistencia con el tiempo, lo que limita las opciones disponibles. Esto ocurre porque las células cancerosas activan otra vía de supervivencia llamada señalización WNT, que les permite seguir creciendo incluso cuando el tratamiento debería detenerlas.

SM08502 actúa de manera indirecta sobre esta vía, modificando cómo se procesan ciertos genes del tumor. En pruebas de laboratorio, este fármaco ralentizó el crecimiento de los tumores por sí solo. Sin embargo, los resultados más prometedores surgieron cuando se combinó con un inhibidor de PARP como Olaparib. La combinación no solo destruyó más células cancerosas, sino que también dañó su ADN y redujo la supresión del sistema inmunitario, permitiendo que el cuerpo combata el tumor de manera más efectiva.

Este enfoque representa la primera terapia combinada que se dirige a dos mecanismos de supervivencia del cáncer: la señalización PARP y WNT. Al limitar las rutas que el tumor puede usar para sobrevivir, aumenta la eficacia del tratamiento. Además, ambos fármacos se administran por vía oral, lo que facilita su uso y podría reducir los riesgos asociados con tratamientos prolongados de inhibidores de PARP.

Aunque estos resultados son preliminares y se necesitan ensayos clínicos posteriores para confirmar la seguridad y eficacia a largo plazo, los investigadores consideran que este enfoque podría aplicarse a otros tipos de tumores con mecanismos de resistencia similares, ofreciendo nuevas esperanzas a pacientes con opciones limitadas.

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