Así acabaron dos hermanos tras una bronca y una borrachera en Zaragoza: herido de navajazo
La Policía Nacional acudió a un piso del barrio de San José tras una llamada en la que un hombre decía que estaba herido tras recibir un navajazo.
La patrulla acudió este pasado lunes en torno a las doce de la medianoche a un piso de la calle Reina Fabiola, en el zaragozano barrio de San José. "Me han metido un navajazo y estoy herido en el antebrazo. Pierdo mucha sangre y necesito una ambulancia", decía un hombre que había llamado al 091 y requería la presencia de la policía.
Tras la alarmante llamada, dos policías nacionales llegan al lugar y llaman a la puerta del citado domicilio pero nadie les abre. Tras insistir, una voz al otro lado de la puerta les dice que ya no necesita la ambulancia porque se ha curado él mismo.
"Estoy solo y ya no llaméis a la ambulancia que no me hace falta", repetía tras la insistencia de los policías es que fuese atendido si tenía alguna herida. Tras una breve conversación a través de la puerta, que permanecía cerrada ya que nadie les abría, los agentes escuchan otra voz de hombre dentro del domicilio.
Se advierte a los moradores de la vivienda que han avisado a los bomberos para derribar la puerta porque consideran que en su interior se está cometiendo algún tipo de acto delictivo. Ante esta última advertencia, finalmente la puerta se abre.
El hombre que les abre reconoce que está con su hermano en el piso, y los agentes le preguntan por él, insistiéndose en el hecho de que querían saber si estaba bien. Al acceder a la vivienda descubren un reguero de sangre por el pasillo que acaba en el baño y que se inicia en el salón.
Cuando llegan a esta habitación encuentran al hermano sentado en el sofá sobre un charco de sangre. al preguntarle por la procedencia de la misma, éste se niega a decírselo y se encara con los facultativos del 061 que también han entrado en la casa para atender a la presunta víctima.
Ambos se sientan en el sofá y aseguran no saber nada de lo ocurrido; de hecho, uno de ellos, el que parece estar herido, dice que ya está bien y que ha sido víctima de un accidente casero sin darle demasiada importancia y a pesar de la gran pérdida de sangre.
Un cuchillo con forma de calavera
Los policías deciden separar a los implicados y entrevistarse con ellos de manera simultánea en habitaciones diferentes de la vivienda. Cuando uno de ellos se levanta descubren que estaba sentado sobre un cuchillo con forma de calavera.
Lo llevaba el hermano herido, que sigue sin colaborar con los policías que insisten en preguntarle qué ha sucedido y si han tenido ambos algún tipo de riña o enfrentamiento. Los sanitarios urgen a los agentes en atender al herido, al que ven como intenta tapar el navajazo apretando su antebrazo contra la pierna. La herida sigue manando sangre, así que los policías deciden reducirle para que pueda ser asistido allí mismo.
Le advierten que, debido a la cantidad de sangre que ha perdido, deben trasladarle a un centro sanitario para curar su herida, a lo que él se niega y forcejea con los agentes para impedir su traslado inmediato.
Ambos hermanos acaban reconociendo que llevan toda la tarde consumiendo alcohol juntos en la vivienda. Los policías insisten ya que son conocedores de que los problemas entre ellos son frecuentes y hay varios precedentes de episodios violentos.
Al hombre detenido y presunto autor del navajazo le constan tres antecedentes policiales por amenazas, resistencia a la autoridad y una reclamación de otro juzgado. Este hombre, que responde a las iniciales J.P.A., de 47 años, y defendido por los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, ha sido puesto en libertad ya que finalmente su hermano ha decidido no presentar ninguna denuncia contra él.

