Un estudio alerta: tomar ibuprofeno o paracetamol podría aumentar la resistencia a los antibióticos
La resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas sanitarias del siglo XXI y, ahora, una nueva investigación señala a dos medicamentos de uso cotidiano como posibles aceleradores del problema. Un estudio de la Universidad de Australia Meridional, publicado en la revista científica npj Antimicrobials and Resistance, concluye que ibuprofeno y paracetamol no solo favorecen la resistencia bacteriana cuando se consumen por separado, sino que la amplifican cuando se combinan.
Los investigadores analizaron cómo interactúan estos fármacos con el antibiótico de amplio espectro ciprofloxacino frente a la bacteria Escherichia coli (E. coli), responsable habitual de infecciones intestinales y urinarias. El hallazgo fue contundente: la combinación de analgésicos y antibióticos incrementa las mutaciones bacterianas y convierte a la E. coli en una cepa altamente resistente.
Un caldo de cultivo en residencias de mayores
La investigación advierte de que los riesgos son especialmente elevados en residencias de ancianos, donde la polimedicación es frecuente. Según la profesora asociada Rietie Venter, responsable del estudio, “este entorno, en el que se recetan antibióticos junto a analgésicos, somníferos o fármacos para la presión arterial, constituye un escenario idóneo para que las bacterias intestinales desarrollen resistencia”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la resistencia antimicrobiana ya causó de forma directa 1,27 millones de muertes en 2019, y su avance amenaza con hacer ineficaces muchos de los tratamientos actuales.
Mutaciones que reducen la eficacia de varios antibióticos
El estudio australiano constató que las bacterias expuestas simultáneamente a ciprofloxacino, ibuprofeno y paracetamol desarrollaban más mutaciones genéticas, crecían con mayor rapidez y no solo se volvían resistentes a ese antibiótico, sino que también aumentaba su resistencia frente a otras familias de antimicrobianos.
La investigación revela además los mecanismos genéticos implicados: ambos analgésicos activan las defensas bacterianas encargadas de expulsar los antibióticos, reduciendo así su eficacia.
Más estudios para afrontar un reto global
Los investigadores advierten que sus resultados no implican abandonar el uso de medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol, esenciales para tratar el dolor y la fiebre. Sin embargo, sí piden que se analicen más a fondo las interacciones farmacológicas en pacientes polimedicados, especialmente personas mayores, y que se valore cuidadosamente la combinación de analgésicos con antibióticos.
“El estudio demuestra que la resistencia a los antibióticos es un desafío mucho más complejo de lo que creíamos: ya no se limita al uso de antibióticos, sino que también está condicionada por medicamentos comunes”, subraya la profesora Venter.
Los expertos coinciden en que este trabajo abre una nueva línea de investigación que podría cambiar la forma de prescribir tratamientos y obliga a reforzar la vigilancia de la resistencia antimicrobiana, uno de los mayores riesgos para la salud pública en todo el planeta.

