Los pisos que se construyen en Zaragoza son un 10% más grandes que la media
El espacio es el verdadero lujo. Esta máxima parece que ha calado hondo en la ciudadanía porque cada vez se prioriza más un mayor número de metros cuadrados en las viviendas, más allá del número de habitaciones y su distribución. Y las promotoras así lo han entendido, puesto que los pisos que se construyen hoy en día son notoriamente más grandes de lo que eran en el pasado.
En concreto, según los datos del último informe Mercado Inmobiliario de Aragón, elaborado por la Universidad de Zaragoza y el Colegio de Registradores, y correspondiente al cuarto trimestre de 2024, el tamaño medio de las viviendas de obra nueva en Zaragoza capital es de 108 m2, siempre que se hable de vivienda libre, dado que las VPO si tienen unas dimensiones más reducidas. En contraste, en el parque inmobiliario existente en la capital aragonesa, el piso medio tiene un tamaño de 96 m2, es decir, sensiblemente inferior.
Los promotores coinciden en señalar la pandemia como el punto de inflexión en el que la mayor parte de los ciudadanos han cambiado sus hábitos en el hogar, debido principalmente al auge del teletrabajo y al hecho de darse cuenta de que es necesario contar con espacios más amplios. Pero, además de este cambio significativo de tamaño, la obra nueva también ha evolucionado hacia una configuración distinta del hogar: no se trata de contar con más estancias, sino de que estas sean amplias y, en muchos casos, abiertas.
Esto último se ve de manera habitual en la tendencia actual de que cocina y comedor estén unidos. En muchos casos, las promotoras permiten dejar este aspecto a gusto del cliente, que puede decidir sobre plano si prefiere esta configuración o la más tradicional de que ambos espacios estén separados, habitualmente sin coste añadido. Otro elemento que ha cambiado es que, a día de hoy, los hogares se diseñan sin apenas pasillo, dado que se considera un espacio "muerto" y es preferible que los metros cuadrados estén invertidos en estancias que sí tienen uso.
Hay otro elemento del hogar que ha experimentado un antes y un después: la importancia de las terrazas. Si en el pasado apenas tenían uso, más allá de contar con un espacio al aire libre para poner unas pocas macetas y guardar distintos enseres, a día de hoy son espacios de convivencia familiar, con dimensiones generosas para poder instalar mobiliario como mesas y sillas. Incluso los pisos más reducidos están siendo diseñados a día de hoy con terrazas amplias, generalmente orientadas de forma conveniente para aprovechar al máximo las horas de luz y temperaturas más agradables.
Eficiencia energética notablemente superior
La diferencia significativa que existe entre las viviendas de obra nueva y las de segunda mano va más allá de la propia distribución y quizá lo más importante es la eficiencia energética. Los edificios construidos antes de 1980, salvo algunas excepciones muy premium, no disponen de aislamiento térmico, por lo que el gasto energético es mucho más alto.
En la actualidad, la mayor parte de obra nueva se comercializa con calificación energética A, incluso en el caso de las VPO, y los edificios disponen de placas solares. Asimismo, los sistemas de climatización en boga utilizan la aerotermia, que además de controlar la temperatura del hogar suponen renovar el aire y evitar concentraciones excesivas de CO2, un elemento que ha sido analizado por el Colegio de Arquitectos y Aparejadores de Zaragoza (COAATZ) y supone un riesgo para la salud en el caso de no ventilar con frecuencia.
A ello se suma el aislamiento acústico, con carpinterías exteriores de doble o incluso triple cristal, lo que permite un confort muy diferente en el interior de la vivienda, haciéndola apta no solo para vivir y descansar, sino también para trabajar en las mejores condiciones.