¿Por qué los extranjeros buscan segundas residencias con orientación suroeste y los españoles prefieren sureste?
Las costas españolas se han convertido en uno de los destinos favoritos para los turistas extranjeros, principalmente europeos, y la adquisición de segundas residencias por su parte se ha ido incrementando a lo largo del tiempo. Si hace unas décadas se concentraban principalmente en las islas, en la actualidad las playas peninsulares mediterráneas y, en menor medida, las cantábricas y atlánticas, también están viendo cómo inversores procedentes de distintos países las eligen como destino permanente de sus vacaciones.
De hecho, según el último informe de Tinsa de vivienda en la costa, las compraventas por parte de extranjeros supusieron el año pasado un 25% del total. En las islas, alcanzaron un 37% y, en la costa mediterránea, un 29%. Las nacionalidades mayoritarias son, por este orden, Reino Unido (9,5%), Alemania (7,3%) y Francia (6,6%).
EN BUSCA DEL SOL
Pero hay un detalle que provoca que, de algún modo, compradores nacionales y extranjeros se coordinen, y es que, por regla general, no están interesados en el mismo producto. Según un estudio elaborado por Keller Williams, la mayor red inmobiliaria del mundo, el 83% de los compradores internacionales de vivienda en España buscan orientación suroeste, mientras que los españoles optan de forma mayoritaria por la sureste.
La razón es que la mayor parte de extranjeros que deciden invertir en nuestro país procede principalmente del norte, con menos horas de luz y sol, y por esa razón priorizan maximizar dichos aspectos, para lo que la orientación suroeste es la ideal para aprovechar al máximo la luz al atardecer.
Los compradores españoles, especialmente en la mitad sur, prefieren viviendas con orientación sureste, para evitar el calor extremo durante el verano. Esta orientación permite recibir menos sol directo durante las horas más calurosas del día, manteniendo los interiores más frescos y reduciendo la necesidad de aire acondicionado.