El Flex Living es residual en Zaragoza y sólo acapara el 1% de proyectos nacionales
En un mercado inmobiliario en el que la oferta no es capaz de dar respuesta a la creciente demanda, nuevas fórmulas residenciales han aparecido para ajustarse a lo que cada cliente necesita y está dispuesto a inventir. Ahora que el alquiler tradicional no ofrece en muchas ocasiones respuestas adecuadas, con precios que provocan que los ciudadanos se decanten preferentemente por la compra, un modelo está calando en las ciudades... pero no en Zaragoza.
Se trata del Flex Living, orientado a un cliente preminentemente joven, ya sean profesionales, estudiantes o nómadas digitales. Esta modalidad se basa, tal como indica su nombre, en la flexibilidad que ofrece, permitiendo elegir la duración de la estancia (desde semanas a varios meses), y evita cuestiones burocráticas como la firma de contratos extensos o elevadas fianzas.
A ello se suma que este modelo de alquiler suele incluir un buen número de servicios asociados en el precio, tales como suministros energéticos, conexión a Internet, limpieza y mantenimiento, con la filosofía de que el residente no deba preocuparse en las cuestiones intrínsecas del hogar. Asimismo, esta fórmula suele proponerse en comunidades que también ofrecen espacios de convivencia, tales como cocinas, soláriums o gimnasios, que permiten compartir experiencias y crear lazos entre los inquilinos.
Tal como indica el último estudio sobre el sector residencial en España elaborado por Colliers, el Flex Living ha experimentado un crecimiento exponencial en nuestro país en los últimos años, transformando el panorama del alquiler residencial. Este modelo de alojamiento flexible, que ofrece unidades amuebladas con servicios adicionales para estancias medias, ha respondido a las necesidades de un mercado laboral cada vez más dinámico y una población con estilos de vida más versátiles.
Si bien el stock inicial desarrollado en España consistía en unidades granulares o edificios gestionados por pequeños operadores, las características del producto han evolucionado significativamentre desde la entrada de inversores institucionales en el mercado. Sin embargo, esto no sucede en Zaragoza.
Zaragoza se queda atrás
Mientras el Flex Living se está expandiendo más allá de los grandes núcleos urbanos, llegando a mercados de tamaño medio, la capital aragonesa continúa siendo un agujero negro. Según el informe, sobre datos de 2024, había en nuestro país un total de 12.600 camas operativas, ninguna de ellas en Zaragoza. Se repartían entre Madrid (8.220), Barcelona (1.440), Valencia (970), Málaga (730), San Sebastián (720), Bilbao (220), Vitoria (180), Alicante (50) y Sevilla (10).
Esto muestra la tendencia conservadora del mercado inmobiliario zaragozano, en el que se sigue optando por las fórmulas tradicionales, principalmente la compraventa y el alquiler convencional, a pesar de que se trata de una ciudad con un perfil interesante para implantar este modelo: un gran número de estudiantes universitarios procedentes de otras zonas y un imán para el trabajo cualificado con las nuevas inversiones previstas.
De cara al futuro inmediato, no está previsto que esto cambie, y la capital aragonesa seguirá siendo residual en este modelo de residencia. Según el mismo estudio, actualmente existen en España un total de 90 proyectos, de los que solo 2 se ubican en la capital aragonesa, tomando la delantera, además de las grandes ciudades españolas, otras localidades medias como Pamplona, con previsión de 310 camas frente a las 180 de la capital aragonesa.