Cambios en el aeropuerto de Zaragoza: renovación de la Terminal, planta solar y más pista de aterrizaje
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este jueves el nuevo plan de inversión para los aeropuertos de la red de Aena que se desplegará entre 2027 y 2031, un paquete de actuaciones que se incorporará al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III).
El programa movilizará unos 13.000 millones de euros, “la mayor inversión en nuestra red aeroportuaria de las últimas décadas”, y alcanzará —según el Ejecutivo— a todos los aeropuertos del sistema, desde los hubs principales hasta las terminales de menor tráfico. Entre ellos figuran Zaragoza y Huesca-Pirineos, que recibirán intervenciones concretas, si bien en el caso oscense aún pendientes de detallado público.
El Gobierno enmarca el plan en tres prioridades: absorber el incremento de tráfico previsto escuchando a compañías y al sector turístico; mejorar la experiencia del pasajero —confort, fluidez y seguridad—; y acelerar la sostenibilidad ambiental. De hecho, 1.500 millones del total se reservan a tecnología, innovación y sostenibilidad, con el objetivo de que Aena alcance el hito de “cero emisiones netas” en 2030, veinte años antes del compromiso global del transporte aéreo, subraya Moncloa.
Qué se hará en el Aeropuerto de Zaragoza
Aena ha avanzado un paquete amplio de obras para Zaragoza durante el quinquenio 2027-2031, con mejoras tanto en campo de vuelo como en terminal e instalaciones:
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Recrecido de pista: actuación de calado para alargar la vida útil del firme, aumentar la seguridad operacional y optimizar el comportamiento ante operaciones de carga y de pasaje.
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Modernización eléctrica: nueva central eléctrica, nuevo centro de transformación y renovación de cuadros para ganar capacidad, redundancia y fiabilidad.
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Seguridad y control: CCTV en campo de vuelo y otras mejoras de vigilancia y operación.
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Servicios de emergencia: ampliación del edificio SEI (Servicio de Extinción de Incendios) y renovación de la “torre mega”, junto con actuaciones en plataforma e instalación de suministro de 400 Hz para aeronaves en estacionamiento, reduciendo el uso de APU y, por tanto, emisiones y ruido.
En la terminal de pasajeros, el plan incluye:
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Nuevos accesos para ordenar flujos y reforzar la seguridad vial en el entorno inmediato.
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Renovación de calderas y sistemas PCI (protección contra incendios), aseos y puertas automáticas, mejorando confort y eficiencia.
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Nueva “prepasarela” de embarque y renovación del equipamiento de facturación, con el foco puesto en la reducción de tiempos y una mejor experiencia de usuario.
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Nuevo aparcamiento en altura, incrementando plazas y ordenando la movilidad del aeropuerto.
Como pilar energético, Aena ejecutará un plan fotovoltaico con una planta solar en el propio recinto: 5,952 MWp de potencia instalada y 4,995 MW nominales, con una inversión de 4,84 millones de euros. Esta instalación permitirá reducir la huella de carbono, abaratar costes energéticos operativos y avanzar hacia la autosuficiencia parcial del aeropuerto.
Huesca-Pirineos: actuaciones por concretar dentro del DORA III
El anuncio del Gobierno sitúa también a Huesca-Pirineos dentro del paraguas inversor 2027-2031. Si bien no se han detallado públicamente las obras específicas para esta infraestructura, el Ejecutivo recalca que el plan “llegará a todos los aeropuertos de la red” y que las actuaciones se ordenarán por interés general, calidad de servicio y ambición de futuro. La concreción definitiva de cada proyecto —en Huesca y en el resto de la red— se cerrará en la tramitación del DORA III, que recogerá capacidad, niveles de servicio, inversiones y tarifas del periodo.
Por qué ahora: demanda, servicio y clima
Aena y el Gobierno justifican el salto inversor por tres vectores. Primero, la demanda: el tráfico aéreo en España ha mostrado gran resiliencia y recuperación tras la pandemia, con previsiones de crecimiento sostenido alimentado por el turismo y la conectividad empresarial.
Segundo, la calidad de servicio: la industria empuja hacia terminales más cómodas, procesos más ágiles y tecnología más presente en cada etapa del viaje (desde el equipaje al control de seguridad y el embarque). Tercero, la sostenibilidad: las políticas europeas y las hojas de ruta del sector exigen electrificar procesos en tierra, generar renovables in situ y reducir emisiones del ecosistema aeroportuario, donde las mejoras en plataforma (como el 400 Hz) y las plantas solares juegan un papel inmediato.
El anuncio es el paso previo para incluir estas inversiones en la propuesta de DORA III (2027-2031), el marco quinquenal que fija objetivos, inversiones y estructura tarifaria de la red de Aena. Tras la presentación al Gobierno, el documento debe tramitarse y aprobarse para entrar en vigor en 2027. A partir de ahí, cada aeropuerto desplegará sus proyectos ejecutivos y calendarios de obra, con la premisa —reiterada por el Ejecutivo— de mantener la operación y el servicio mientras se acometen los trabajos.



