La ciudad mosaico que es Zaragoza: los vecinos que tienen su origen en Bután, Maldivas o Fiji
La capital aragonesa ya es un mosaico humano formado por vecinos llegados de todos los rincones del planeta, donde se mezclan lenguas, acentos y costumbres que convierten sus calles en un reflejo del mundo. Entre los 727.475 habitantes que registra el padrón municipal, hay zaragozanos nacidos en Rumanía, Colombia o Marruecos, pero también —y esto habla de su vocación cosmopolita— personas procedentes de Bután, Maldivas, Fiyi, Azerbaiyán, Jamaica o Burundi.
El último informe municipal Cifras Zaragoza 2025, presentado por el Ayuntamiento, revela que el 16,8% de los vecinos ha nacido fuera de España. En total, más de 122.000 extranjeros empadronados, frente a los 107.863 del año pasado. “Zaragoza es una ciudad abierta, integradora y cada vez más internacional”, destacó el consejero de Participación Ciudadana, Alfonso Mendoza, durante la presentación del estudio.
De Rumanía a Nicaragua: los nuevos zaragozanos
El padrón confirma que Rumanía sigue siendo la principal comunidad extranjera, con 23.455 residentes, seguida de Colombia (13.662), Nicaragua (10.647) y Marruecos (8.095). A continuación se sitúan Venezuela (7.329), China (6.111), Senegal (4.086) y Argelia (4.036), junto con colectivos relevantes de Ecuador (3.650) y Perú (3.548). Estas diez nacionalidades concentran la mayoría de la nueva Zaragoza plural.
Pero más allá de las grandes cifras, lo que sorprende es el detalle. El padrón municipal incluye vecinos de los lugares más inesperados: un ciudadano de Bután, otro de Maldivas, otro de Azerbaiyán, y dos de Fiyi, Jamaica y Burundi. Una muestra minúscula pero reveladora de la vocación global de una ciudad que atrae a personas de todos los continentes por su calidad de vida, tranquilidad y oportunidades laborales.
Los barrios donde se dibuja la diversidad
La diversidad no se distribuye de manera uniforme. Delicias se consolida como el corazón multicultural de Zaragoza, con casi 28.500 vecinos extranjeros, lo que equivale al 28% del total del distrito. Le siguen el Casco Histórico (26%) y San José (21%), barrios donde conviven generaciones de aragoneses con nuevas familias de origen latinoamericano, africano y asiático.
“Esta mezcla ha revitalizado muchos barrios”, explican fuentes municipales. “Comercios que habrían cerrado siguen abiertos, y la población joven compensa el envejecimiento demográfico en barrios donde antes se vaciaban las escuelas”, insisten.
En cambio, los barrios más recientes —como Distrito Sur, Arcosur o Miralbueno— todavía presentan una menor diversidad internacional, aunque el número de familias mixtas y de hijos nacidos en Zaragoza pero de raíces extranjeras está creciendo con fuerza.
Una ciudad que crece gracias a la inmigración
La inmigración se ha convertido en el principal motor demográfico de Zaragoza. En solo dos años, la ciudad ha sumado más de 22.000 nuevos habitantes, y prácticamente todo el aumento proviene de la llegada de población extranjera.
El número total de zaragozanos nacidos fuera de España ha crecido un 13% en apenas doce meses, una tendencia que revierte el estancamiento que la capital sufría desde hace más de una década.
Los responsables municipales reconocen que este cambio supone un desafío, pero también una oportunidad. “La diversidad cultural es hoy un activo”, asegura Mendoza. “Nos obliga a repensar políticas públicas de integración, educación y vivienda, pero también nos enriquece como comunidad y fortalece nuestro tejido social”, ha matizado.



