El gran cambio que vivirá Zaragoza se mide en árboles: 1.371 plantaciones entre Gran Vía y Manuel Lasala
La alcaldesa, Natalia Chueca, ha visitado las obras y ha afirmado que avanzan a "buen ritmo" y según el calendario previsto.
Las obras de regeneración urbana y ambiental del río Huerva avanzan a buen ritmo e inician una nueva fase esta semana con la plantación de de los primeros 1.371 árboles de gran y mediano tamaño en su tramo urbano, una actuación clave dentro del ambicioso proyecto de recuperación de este eje fluvial, que transformará 2,5 kilómetros del cauce a su paso por la ciudad.
Estas primeras plantaciones forman parte de las cerca de 190.000 nuevas unidades arbóreas, arbustivas y florales previstas en el conjunto del proyecto y se prolongarán hasta finales del mes de marzo. Así lo ha anunciado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, durante una visita a las obras de la fase dos.
La alcaldesa ha subrayado que el objetivo es reconectar el río Huerva con la ciudad, después de décadas en las que ha permanecido “marginado y constreñido por la expansión urbana”. “Ahora se transformará un espacio degradado en un entorno de alta calidad ambiental y bienestar”, ha señalado.
DOS TRAMOS Y UN CALENDARIO DEFINIDO
Las labores de plantación se desarrollarán de forma escalonada en los dos grandes tramos de la actuación. En el tramo 1, comprendido entre el puente Blasco del Cacho y la Gran Vía, se plantarán 510 ejemplares. De ellos, 379 árboles de gran tamaño comenzarán a colocarse en el entorno de Gran Vía y la calle Martín Ruizanglada, avanzando aguas arriba por la margen izquierda hasta el puente Emperador (calle Juan Pablo Bonet).
Posteriormente, los trabajos continuarán en las zonas anexas a Manuel Lasala, el parque Bruno Solano y, más adelante, en la margen derecha, desde Catalina de Salazar hacia el parque Emperador y el nuevo parque proyectado en los antiguos viveros Sopesens. A estos se suman 134 árboles de tamaño medio, que seguirán un orden similar de plantación.
En el tramo 2, entre la calle Miguel Servet y la desembocadura del Huerva en el Ebro, se plantarán 861 unidades, entre ellas 656 árboles de gran porte y 205 de menor tamaño. Las primeras actuaciones se concentrarán en el parque Villafeliche y el parque Bruil, avanzando después hacia la calle Alvira Lasierra y el entorno de Camino de las Torres, hasta el puente de Jorge Cocci y el parque junto al CDM Alberto Maestro.
En total, el proyecto contempla la introducción de 41 especies distintas, entre árboles, arbustos y subarbustos. Según ha explicado Chueca, se trata de una selección “excelente e idónea para el clima de Zaragoza”, que combina especies de ribera y de monte mediterráneo continental, resistentes a la sequía, al cierzo y a los suelos de yesos.
Entre las especies de gran tamaño, que formarán el techo verde de la ribera, se encuentran el álamo blanco, el chopo negro, el fresno, el olmo, el tilo, el almez, la sabina albar, la carrasca, el nogal o el serbal. En los estratos intermedios y de sotobosque se incorporan especies como el madroño, la higuera, el laurel, el almendro, el níspero, así como plantas aromáticas como el romero, el tomillo, el espliego o la retama.
La alcaldesa ha destacado que se trata de especies autóctonas, que sustituyen a ejemplares invasores y permitirán recuperar un ecosistema diverso y equilibrado. Además, aportarán beneficios directos a la biodiversidad urbana, al servir de refugio y alimento para la avifauna local, así como para abejas y polinizadores.
En total, el proyecto contempla la introducción de 41 especies distintas, entre árboles, arbustos y subarbustos. Según ha explicado Chueca, se trata de una selección “excelente e idónea para el clima de Zaragoza”, que combina especies de ribera y de monte mediterráneo continental, resistentes a la sequía, al cierzo y a los suelos de yesos.
Entre las especies de gran tamaño, que formarán el techo verde de la ribera, se encuentran el álamo blanco, el chopo negro, el fresno, el olmo, el tilo, el almez, la sabina albar, la carrasca, el nogal o el serbal. En los estratos intermedios y de sotobosque se incorporan especies como el madroño, la higuera, el laurel, el almendro, el níspero, así como plantas aromáticas como el romero, el tomillo, el espliego o la retama.
La alcaldesa ha destacado que se trata de especies autóctonas, que sustituyen a ejemplares invasores y permitirán recuperar un ecosistema diverso y equilibrado. Además, aportarán beneficios directos a la biodiversidad urbana, al servir de refugio y alimento para la avifauna local, así como para abejas y polinizadores.


