Zaragoza avanza en la regeneración de su río 'perdido' y toda Europa mira su ejemplo
Zaragoza impulsa la transformación del Huerva con una regeneración integral que renovará 2,5 kilómetros del cauce y creará nuevos espacios verdes, accesibles y conectados con la ciudad.
El proyecto de recuperación del río Huerva en su tramo urbano avanza como una de las grandes apuestas ambientales de Zaragoza. La intervención, que transformará 2,5 kilómetros de cauce entre Miguel Servet y la Gran Vía, aspira a devolver la dignidad a un río históricamente degradado y a conectar de nuevo a la ciudadanía con un corredor natural que atraviesa el centro de la ciudad.
El objetivo del plan es claro: renaturalizar un espacio deteriorado, ampliar la biodiversidad y generar un entorno accesible, seguro y plenamente integrado en la vida urbana. La actuación, que se ejecuta en dos grandes tramos, concluirá en verano de 2026 gracias a una inversión que supera los 32 millones de euros, financiada por el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón y el Ministerio para la Transición Ecológica a través de fondos europeos NextGenerationEU.
Una intervención profunda para recuperar el río
La primera fase, en marcha desde noviembre de 2024, se centra en la limpieza del cauce, la retirada de escombros, el tratamiento de especies invasoras y la eliminación de estructuras obsoletas. Estos trabajos permiten habilitar accesos seguros para la recuperación ambiental posterior y han incluido la renovación de saneamientos y un tanque de tormentas junto a Marina Española.
En paralelo, se actúa en el tramo comprendido entre Miguel Servet y la desembocadura en el Ebro, donde se ha ampliado la sección del cauce y renovado un gran colector para reducir riesgos en episodios de crecida. Esta primera fase suma 8,4 millones de euros de inversión.
Más vegetación, nuevos parques y una ciudad que mira al Huerva
La segunda fase, que comenzará en septiembre de 2025, dotará al Huerva de una imagen completamente renovada. Está prevista la plantación de más de 160.000 unidades vegetales, incluyendo arbolado, arbustos y especies propias de ribera. Además, el proyecto incorporará ocho parques urbanos, cinco nuevos y tres renovados, convirtiendo esta franja natural en una sucesión de áreas verdes y de ocio.
Se suman también elementos de integración ecológica como cajas nido, refugios para murciélagos, hoteles de insectos y nuevos taludes naturales, además de mejoras sustanciales en accesibilidad mediante rampas y senderos peatonales con pavimento permeable.
Una nueva movilidad para un entorno más habitable
La intervención contempla, asimismo, una transformación del entorno urbano. Se pacificarán seis calles del entorno, con ampliación de aceras, más arbolado y espacios de convivencia vecinal. El objetivo es reconectar los barrios con el río, eliminando barreras físicas y fomentando la vida peatonal.
Las actuaciones permitirán que el Huerva deje de ser un espacio residual para convertirse en un eje vertebrador de naturaleza, movilidad y calidad de vida.
Una apuesta estratégica para la ciudad
Para el consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, se trata del proyecto de infraestructura verde más importante que existe hoy en Europa, tanto por su dimensión como por su impacto urbano. “No solo va a cambiar la ciudad, sino la relación de los zaragozanos con un río que hasta ahora vivía a sus espaldas”, afirma. Serrano destaca que, por primera vez en décadas, el Huerva dejará de ser un “cuarto oscuro” para convertirse en un espacio de referencia equiparable al de otras capitales europeas.
La consejera de Movilidad y Medio Ambiente, Tatiana Gaudes, subraya la importancia de la sensibilización ambiental y la apertura de nuevos espacios verdes “para uso y disfrute de todos los zaragozanos”, cuya calidad de vida —insiste— es el eje del proyecto.

