Las obras que llegan al entorno del Portillo: será en tres fases y con estas calles cortadas

El proyecto para transformar el entorno del Portillo arranca dividido en tres fases que reordenarán el tráfico y crearán un gran parque de nueve hectáreas en pleno centro de Zaragoza.

Recreación de la calle Escoriaza y Fabro -/ Ayto. de Zaragoza
Recreación de la calle Escoriaza y Fabro -/ Ayto. de Zaragoza

La transformación del entorno de El Portillo avanza con el inicio de unas obras que, por primera vez en dos décadas, permitirán cerrar la cicatriz urbana que dejó el cierre de la estación en 2003. El Ayuntamiento de Zaragoza y Zaragoza Alta Velocidad —entidad participada al 50% por el Estado, con Ayuntamiento y Gobierno de Aragón como socios a partes iguales— han activado un proyecto de urbanización que modificará de forma profunda la movilidad en la zona y culminará con un gran parque de nueve hectáreas previsto para 2027.

Un proyecto que reconfigura calles esenciales

Las primeras actuaciones se concentran en Escoriaza y Fabro, donde comienza la creación de una nueva calzada que transformará la vía actual —de un solo carril— en una avenida de tres carriles en sentido sur, con aceras de gran amplitud comparables a las del paseo de la Independencia. Para ello, se ha retirado aparcamiento, se ha vallado el perímetro y se han iniciado trabajos de desbroce y acopio de materiales.

Al mismo tiempo, se actúa en Anselmo Clavé, cuyo trazado se reorganizará en doble calzada con tres carriles, además de un cuarto carril destinado a los giros a la izquierda en la intersección con la calle General Mayandía. Esta reconfiguración está pensada para simplificar el tráfico en la glorieta de los Zagríes, donde la reducción del espacio destinado a vehículos permitirá crear nuevos espacios peatonales y ampliar aceras. En esta glorieta se prevén cortes y desvíos puntuales, especialmente en los meses centrales de obra.

En cambio, la calle San José María Escrivá de Balaguer, al norte del ámbito, permanecerá sin cambios estructurales, aunque sí se verá afectada por accesos auxiliares a las obras y pasos de maquinaria. La intervención sobre el tráfico está diseñada para mantener operativa la circulación durante la mayor parte de los trabajos, aunque el Ayuntamiento ha confirmado que habrá restricciones temporales y desvíos, especialmente a partir de enero, cuando aumenta el ritmo de obra tras el parón navideño.

Tres fases de trabajo y un calendario ajustado

El plan constructivo se desarrollará en tres fases encadenadas, con una primera etapa que se prolongará hasta abril de 2026 e incluye la nueva calzada de Escoriaza y Fabro, parte de Anselmo Clavé y la reordenación inicial de la glorieta. Tras esta etapa, las siguientes fases se centrarán en la renovación de redes de abastecimiento, saneamiento, aceras, bandas de aparcamiento y pavimentación, culminando en una fase final de remates que se extenderá hasta enero de 2027.

La obra —adjudicada a la UTE Acciona-Copha por 26,1 millones de euros— comenzó con las labores previas de vallado y desbroce y ganará intensidad a comienzos de año, cuando se produzcan los primeros cortes de calzada relevantes. Según fuentes municipales, las afecciones al tráfico serán progresivas y estarán coordinadas para evitar colapsos, aunque se recomienda evitar la zona durante los momentos más críticos.

El gran parque que cerrará la brecha urbana

Cuando finalicen las obras, Zaragoza ganará un parque de 49.000 metros cuadrados con más de 700 árboles, cuatro zonas de juegos infantiles, cuatro áreas deportivas, seis zonas de descanso y un recorrido peatonal y ciclista de 1,4 kilómetros. Se crearán, además, nuevos usos terciarios junto al actual edificio de Correos y se reservarán dos parcelas para vivienda.

La intervención supone la desaparición definitiva de uno de los mayores vacíos urbanos de la ciudad. La zona pasará de ser un espacio degradado a convertirse en una de las principales áreas verdes de Zaragoza, comparable en extensión a los grandes parques ya consolidados.

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