Más cambios en la plaza de Zaragoza que fue reformada hace poco: pivotes flexibles y señales nunca vistas

El Ayuntamiento instala pivotes flexibles y pinta una señalización horizontal novedosa en una zona con colegios, comercios y parking.
La plaza fue reformada hace pocos años con una intervención histórica / AZ
La plaza fue reformada hace pocos años con una intervención histórica / AZ

La calle Morería y la plaza de Salamero tienen desde hace unos días una imagen distinta. El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Oficina de Planificación y Diseño de la Movilidad, ha ejecutado un refuerzo de señalización horizontal y vertical en esta zona del centro de la ciudad, que en los últimos años ha acumulado un cruce de usos —escolares, comercios, parking subterráneo, peatones— que hacía aconsejable una intervención. La velocidad máxima queda ahora limitada a 10 kilómetros por hora.

El entorno de Morería y Salamero es uno de esos puntos del centro de Zaragoza donde confluyen realidades muy distintas en un espacio reducido. En el mismo nivel de calzada conviven la entrada a un parking subterráneo, varios centros escolares, una oferta comercial activa y la propia plaza de Salamero, muy transitada a diario y especialmente concurrida a las horas de entrada y salida de los colegios, cuando familias con niños pequeños llenan las aceras y los pasos de cebra.

Esa acumulación de usos ha ido cambiando la fisonomía de la zona en los últimos años. Lo que antes era un espacio con una función más o menos definida ha pasado a ser un entorno mixto donde los flujos de vehículos y peatones se entrecruzan con frecuencia. Aunque el Ayuntamiento señala que no se han registrado incidentes de importancia, se ha considerado oportuno actuar de forma preventiva para incrementar la sensibilidad tanto de conductores como de peatones antes de que ocurra algo.

Pivotes, nueva pintura y una plantilla que es novedad en Zaragoza

La intervención ha combinado señalización vertical y horizontal. Por un lado, se han instalado distintos hitos abatibles —los conocidos como pivotes flexibles— en los puntos considerados más sensibles a una posible invasión por parte de vehículos a motor. Estos elementos, habituales ya en muchas ciudades españolas, tienen la ventaja de ser visibles sin resultar agresivos: ceden ante el impacto de un vehículo sin causar daños al coche ni al conductor, pero su presencia disuade de aparcar o circular por donde no corresponde.

Por otro lado, se ha pintado una nueva señalización horizontal con una plantilla que, según el Ayuntamiento, es novedosa en las calles de Zaragoza. El diseño indica de forma clara que el conductor entra en una Zona Escolar, un aviso visual que refuerza la obligación de extremar la precaución. La velocidad máxima en este tramo queda fijada en 10 kilómetros por hora, un límite especialmente restrictivo que sitúa a este espacio entre los más protegidos de la ciudad en términos de circulación rodada.

La campaña "ConVivencia Vial" como marco

La intervención en Morería y Salamero se enmarca en la campaña de comunicación municipal "ConVivencia Vial", impulsada por el consistorio zaragozano para fomentar una mayor conciencia sobre el uso compartido del espacio público entre conductores, ciclistas y peatones. El lema no es casual: juega con la doble lectura de convivencia y vial para subrayar que la seguridad en las calles no depende solo de las normas, sino también de la actitud de quienes las transitan.

En ese sentido, el refuerzo de señalización en esta zona no busca solo modificar comportamientos mediante la regulación, sino también generar una mayor sensibilidad entre los usuarios del espacio. La presencia de los pivotes y la nueva pintura actúan como recordatorio permanente de que ese tramo exige una atención especial, más allá de lo que indique el cartel de velocidad.

Un centro con más zonas escolares protegidas

La tendencia en Zaragoza —y en la mayoría de ciudades españolas de tamaño medio y grande— apunta hacia una mayor protección de los entornos escolares en términos de movilidad. Las denominadas zonas de bajas emisiones, los carriles bici, los cortes de tráfico puntuales y la peatonalización progresiva de algunas calles han ido transformando el centro de la ciudad en los últimos años.

La actuación en Morería y Salamero es un paso más en esa dirección. No implica un cambio estructural del viario, pero sí introduce elementos que modifican la percepción del espacio y, con ella, el comportamiento de conductores y peatones. A 10 kilómetros por hora, cualquier conductor que pase por allí sabe que no está en una calle cualquiera.

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