Ramón Gajón: el anticuario que vende desde piezas medievales a Mazinger Z

Esta tienda de antigüedades está abierta en la plaza de Los Sitios de la capital aragonesa desde los años 80.
Ramón Gajón, en su tienda de antigüedades
Ramón Gajón, en su tienda de antigüedades

¿Quién no se ha parado alguna vez en el escaparate del anticuario que hay en la plaza de los Sitios, esquina con la calle Mariano Escar? Sus escaparates son una especie de cajón de sastre en el que se muestran piezas de lo más variadas. Desde Vírgenes del Pilar a belenes y juguetes antiguos que atraen la mirada de los viandantes que atraviesan esta zona de Zaragoza.

Esta tienda de antigüedades, un clásico en la plaza, se llama Antonio Gajón. Y al frente del negocio está Ramón Gajón, hijo del fundador. Desde los 20 años, trabaja en este negocio, aunque en origen, su vida fue por otros derroteros. 

 «Mi padre empezó hace muchos años con la compra venta de antigüedades, objetos de colección , arte contemporáneo... Con el arte en general. Comenzó como coleccionista; es una persona que es autodidacta, y poco a poco le picó el gusanillo con las colecciones. Por ejemplo, comenzó a coleccionar tinajas y cántaros de distintas zonas y alfares. Al final, tuvo que pensar en montar una tienda para dar salida a todo eso que había ido adquiriendo», explica Ramón Gajón a HOY ARAGÓN.

OBJETOS DESDE EL SIGLO X A LA ACTUALIDAD 

Esta tienda de antigüedades está abierta desde los años 80 / A.G.A
Esta tienda de antigüedades está abierta desde los años 80 / A.G.A

Y Ramón Gajón se incorporó al negocio a los 20 años. Reconoce que en un principio no pensaba dedicarse al sector. «Observaba a mi padre, me parecía un negocio curioso, pero nada más». De hecho, Ramón estudió electricidad, hasta que se dio cuenta que esa vida no le llenaba, y fue cuando comenzó a ver el mundo de las antigüedades con otros ojos y decidió incorporarse al negocio de su padre. 

Así, comenzó a formarse, haciendo cursos de restauración. Estudió con varias profesoras italianas, y se formó en varias casas de subastas de Madrid. Esa formación, no ha parado nunca, ya que tal y como el anticuario señala, la formación es clave para nosotros, al tener que estar actualizándose continuamente.  «Nunca dejamos de aprender. Es un negocio pasional, y eso te obliga a estar siempre aprendiendo, a disfrutar si haces un viaje a Italia, o si vas a una feria a Madrid, París o Maastricht. Es algo enriquecedor, un disfrute de sensibilidades», señala Gajón. 

En el interior de la tienda, hay una amplia variedad de objetos para sorprender a sus clientes y que permiten recorrer varios siglos. Desde cuadros y esculturas a juguetes vintage.

«En la tienda tenemos piezas que datan de época medieval de los siglos X y XI, hasta piezas de nuestro días. Podemos encontrar desde un Cristo románico a una obra de Víctor Mira, pasando por piezas del Renacimiento, de Barroco, de la época del neoclasicismo, o piezas art déco. También tenemos juguetes, arte africano, nacimientos, piezas de de coleccionismo pastoril, de monedas, de juguetes...»

Gajón destaca que en su tienda no se han centrado ni especializado en un periodo o en un estilo en concreto«Intentamos jugar con la variedad, porque conseguimos captar mucho más público, y porque nos ayuda a llegar a una parte de la sociedad a la que, de otra forma, sería imposible llegar. Si tienes por ejemplo un Mazinger Z en el escaparate, personas que nunca se pararían ante una tienda de antigüedades, se fijan. Es una forma de conectar con más gente a través de la nostalgia». 

De hecho, según este anticuario, lo que más demanda la gente desde el confinamiento son las piezas relacionadas con la nostalgia«Ha revivido el tema del coleccionismo de juguetes, dibujos animados, videojuegos... Esto tiene una lógica, la sociedad ha ido creciendo y evolucionando. Nosotros cuando éramos niños, nos gustaba Naranjito, Mazinger Z... Ahora hemos crecido, y esas cosas nos gustan y nos hacen sentir bien».

Interior de la tienda de antigüedades / A.G.A.
Interior de la tienda de antigüedades / A.G.A.

A nivel persona, a Ramón  le encanta el diseño dentro del arte contemporáneo. «Me llaman mucho la atención todos los grandes artistas que han marcado tendencia, desde los mas vanguardistas como Victor Mira, un pintor muy completo que es un artista de los pies a la cabeza por su trayectoria y su trabajo, a González Bernal, un artista que es un gran olvidado por que falleció muy joven». 

LA RESTAURACIÓN, LA OTRA PARTE DEL NEGOCIO

Además, de dedicarse a la compra venta de objetos, en Antonio Gajón Antigüedades también restauran piezas. «Intentamos mejorar las piezas, arreglarlas, o dar soluciones a los problemas que han surgido con los años. Cuando compras unos sillones por ejemplo, la tapicería puede estar desgastada, o incluso desgarrada».

Y precisamente, ahí se encuentra una de las grandes complicaciones del negocio. Es complicado reparar piezas porque los materiales o los elementos con los que fueron fabricados, como los tiradores, o los copetes, ya no existen y que es complicado volver a reproducir. Y eso les lleva a intentar buscar soluciones que no alteren el aspecto de cada pieza y que sean capaces de respetar su esencia. 

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