¿Cuál es el futuro del proyecto de una torre 'rascacielos' en Zaragoza?
El debate sobre el modelo de ciudad vuelve a encenderse en Zaragoza a cuenta de un solar muy concreto: el que se extiende junto a Vía Hispanidad, entre los números 32 y 38. Allí, el área de Urbanismo del Ayuntamiento quiere impulsar una operación inmobiliaria de calado que incluye la construcción de una torre residencial de 22 plantas y varios bloques de menor altura, y que tiene a buena parte del vecindario completamente en contra.
El plan municipal pasa por recalificar los actuales suelos deportivos —donde hoy se ubican los campos del Hernán Cortés y el ‘skate park’— para transformarlos en una gran pastilla de uso residencial. Sobre ella se permitiría levantar unas 400 viviendas (el diseño inicial hablaba de hasta 470), organizadas en una pieza singular que actuaría como hito visual en el paisaje urbano de Vía Hispanidad.
La joya de la corona del proyecto sería esa torre de hasta 67,5 metros de altura, alineada con el conocido Pirulí de Movistar y visible desde distintos puntos de la ciudad. A su alrededor, el planeamiento prevé varios bloques de entre seis, diez y doce alturas que completarían un nuevo “skyline” en uno de los corredores viarios más transitados de Zaragoza.
Un nuevo hito en el 'skyline de Zaragoza
Urbanismo defiende que la operación encaja en una estrategia ya utilizada en otros puntos de la ciudad: situar edificios altos en posiciones estratégicas para marcar nodos urbanos y servir como referencia visual. Es la lógica que está detrás de la torre proyectada en El Portillo, la Torre del Agua de la Expo, la Torre de Zaragoza de Plaza 14 en la avenida de Navarra o el edificio alto de plaza Europa de Ebrosa.
En este caso, la torre se alinearía con el andador de Alí el Darocano y reforzaría, según los técnicos municipales, la perspectiva longitudinal de Vía Hispanidad y la prolongación de Gómez Laguna, convirtiéndose en una pieza dominante en esa panorámica.
1.800 alegaciones y una fuerte contestación ciudadana
Sin embargo, el proyecto ha chocado con una resistencia vecinal sin precedentes. La modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) necesaria para hacer viable la operación ha recibido alrededor de 1.800 alegaciones, la cifra más alta registrada en una tramitación urbanística en la ciudad.
Los residentes de la zona cuestionan tanto el impacto paisajístico del conjunto como el aumento de densidad en un área ya muy tensionada por el tráfico y la falta de zonas verdes consolidadas. También critican la pérdida de instalaciones deportivas de uso ciudadano, aunque el Ayuntamiento ha anunciado que los campos del Hernán Cortés se trasladarán a Arcosur y el ‘skate park’ al parque del Canal.
Pese a la contestación social, desde el Gobierno municipal se insiste en que la tramitación seguirá adelante. El concejal de Urbanismo ha admitido -el pasado viernes- que el proceso administrativo será complejo, especialmente a la hora de contestar por escrito a cada una de las alegaciones, pero mantiene la voluntad de culminar la recalificación.
Una operación clave para las arcas municipales
El consistorio ve en esta pastilla de Vía Hispanidad una pieza crucial para su política de ingresos. La venta de los suelos —una vez urbanizados y recalificados— podría suponer en torno a 50 millones de euros, que se destinarían, según la versión municipal, a financiar nuevos equipamientos en distintos barrios de la ciudad.
Por ahora, el detalle de esas cifras no está cerrado, pero sí el mensaje político: se trata, sostienen desde el Ayuntamiento, de una oportunidad para transformar un ámbito hoy infrautilizado en un frente urbano moderno y de alta calidad residencial, al tiempo que se obtienen recursos para otras inversiones.
El futuro de la torre de Vía Hispanidad queda así en un delicado equilibrio entre los planes municipales, la oposición organizada de los vecinos y la tramitación técnica de una de las recalificaciones más polémicas de la Zaragoza reciente. Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿se impondrá el nuevo “rascacielos” o logrará el movimiento vecinal frenar o modificar el proyecto?





