Hablan venezolanos en Zaragoza tras el fin de Maduro: "Hemos sufrido mucho por el chavismo y el socialismo"

La situación en Venezuela, además, se mueve entre comunicados de enorme impacto y una verificación difícil.  

La madrugada en la que Caracas volvió a estremecerse no se vivió solo en Venezuela. A miles de kilómetros, en ciudades como Zaragoza, el impacto fue inmediato. Teléfonos que suenan antes del amanecer, mensajes cruzados, audios entrecortados y una pregunta que sobrevuela todas las conversaciones: ¿qué está pasando realmente?

Caracas ha vivido una madrugada de explosiones y actividad aérea que el Gobierno venezolano atribuye a un ataque de Estados Unidos. El Gobierno venezolano denuncia una “gravísima agresión militar” y activa medidas excepcionales. Por el momento, Nicolas Maduro está retenido por Estados Unidos y será juzgado en territorio norteamericano. Todo ha cambiado en Venezuela y los venezolanos en Zaragoza están con una mezcla de esperanza y dudas.

Para Alexandra Rodríguez, venezolana residente en Zaragoza, el día comenzó con un peso físico difícil de describir. “Hoy lo vivo con un nudo en el pecho”, confiesa. “Es una mezcla de tristeza, impotencia e incertidumbre. Aunque lleve años fuera, Venezuela no se va de mí”.

Alexandra reconoce el desgaste emocional de más de dos décadas de crisis. “Hay días en los que pierdo la esperanza, y otros en los que solo queda la resignación. Muchas veces creímos que se acercaba el final de estos años oscuros y no ocurrió”. Esta vez, sin embargo, algo fue distinto. “Mi familia se comunicó conmigo muy temprano. Noté su miedo por las detonaciones y por no saber qué va a pasar ahora”.

“Nunca creeré que la violencia sea la respuesta”

Pese a la magnitud de los hechos, Alexandra se muestra clara sobre el uso de la fuerza. “No creo que la violencia sea la respuesta. Ningún ataque está justificado cuando quienes pagan el precio son los inocentes, que ya vienen sufriendo desde hace años las penurias de ese régimen”.

Su mayor temor es que la situación derive en algo aún peor. “Nadie tiene certezas. Hay desinformación constante y muchas versiones enfrentadas. Ojalá no escale a una guerra o a una invasión que deje secuelas aún más graves. Venezuela no necesita más destrucción; necesita reconstrucción”.

Para ella, el comportamiento del Gobierno venezolano debería pasar por proteger a la población y abrir vías democráticas. “Gobernar debería ser prosperar, hacer un país mejor, no imponer una ideología de miseria y pobreza”.

La otra cara de la diáspora: “Se hace justicia, aunque tarde”

A pocos kilómetros, también en Zaragoza, Gabriel Benavides vive el mismo momento desde un lugar emocional muy distinto. Su reacción ante las noticias llegadas desde Caracas es de alivio, incluso de alegría contenida.

“Siento una alegría inmensa desde muy temprano”, explica. “Es una mezcla de muchas emociones. Hemos sufrido mucho durante 26 años gobernados por el chavismo y el socialismo. Millones, como yo, tuvimos que huir por la persecución, el hambre y la miseria”.

Gabriel pone palabras a un sentimiento compartido por buena parte del exilio venezolano: la sensación de justicia largamente esperada. “Hoy ver a Maduro enfrentándose a la justicia nos llena de alegría, a nosotros y a nuestras familias que siguen padeciendo en Venezuela las consecuencias de un Estado fallido”.

Pero la alegría no es completa. “Sentimos impotencia porque queremos estar allá, y a la vez frustración por no poder hacerlo. Es una mezcla de todo. Queremos cosas buenas para Venezuela, que vuelvan las buenas costumbres y la prosperidad”.

Benavides subraya el papel de la oposición venezolana como guía moral y política. “Seguimos apostando, de la mano de personas como María Corina Machado y Edmundo González, que nos acompañan en esta batalla espiritual y mental”.

También expresa un agradecimiento explícito al país que lo acogió. “Gracias a España por recibirnos y apoyarnos en esta lucha tan grande. Estamos felices porque se hace justicia. Tarda, pero llega. ¡Viva Venezuela libre!”.

“Es necesario, pero da miedo que todo vuelva a quedarse en nada”: Óscar David, venezolano en Zaragoza

Desde Zaragoza, Óscar David, venezolano residente desde hace varios años, sigue con atención y nerviosismo los últimos acontecimientos en su país. “Me parece muy bien que esté pasando esto. Queremos un cambio rápido, pero también queda una sensación de incertidumbre y de miedo a que no pase más nada”, reconoce. Para él, la situación es “muy necesaria”, aunque teme que, como otras veces, el momento se diluya sin consecuencias reales.

La preocupación es también personal. Óscar David mantiene contacto con su familia, repartida entre los estados de Falcón y Zulia, y confiesa especial inquietud por su hermano, que se encontraba estos días en una celebración anual en la costa de Falcón. “Cuando pasan cosas así, lo primero que piensas es en los tuyos”, explica.

Su posición sobre el futuro inmediato es clara y sin matices. “Me encantaría que sigan atacando bases militares y hagan todo lo posible para sacar a ese gobierno”, afirma. A su juicio, la única salida es que el Ejecutivo venezolano “se entregue y deje el poder”. “Todo lo que pase es su culpa. Lo mejor que puede hacer es entregarse”, concluye, reflejando el hartazgo y la urgencia que atraviesan hoy a buena parte de la diáspora venezolana.

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