Vox pone pie en pared en Zaragoza y deja a Chueca sin Presupuestos para 2026
Vox ha decidido romper la baraja en el Ayuntamiento de Zaragoza en plena antesala electoral a nivel autonómico. El partido de Santiago Abascal ya no quiere ejercer de socio externo del Gobierno de Natalia Chueca y, como primer golpe visible, no apoyará los Presupuestos municipales de 2026. El mensaje es doble: no habrá “sí” a corto plazo y, a largo, Vox avisa de que su relación con el PP en la capital aragonesa entra en una nueva pantalla.
La escena la puso este viernes el grupo municipal, con Julio Calvo verbalizando el cambio de tono: Vox reclama “cambios estructurales” y “darle una vuelta de tuerca” a la gestión, una forma de decir que ya no le sirve el papel de muleta presupuestaria. La lectura política es evidente: si el PP quiere estabilidad, tendrá que pagar un precio más alto… o buscar otras vías.
En el listado de escollos que, según Vox, hacen imposible votar a favor, aparece uno de los clásicos en cualquier negociación: la financiación. Los concejales sostienen que el anteproyecto se apoya en financiación ajena y que eso se traduciría en un aumento de la deuda municipal, un escenario que rechazan frontalmente y que, en su discurso, encaja con la idea de “presupuestos sin prudencia”.
También ponen el foco en la venta de suelos, que cifran en más de 30 millones de euros, cuestionando un modelo que —a su juicio— tapa agujeros de caja a base de patrimonio. A ese paquete suman dos símbolos que Vox quiere convertir en línea roja: la Zona de Bajas Emisiones, que critican como una medida que penaliza al conductor y al comercio, y el gran emblema político del mandato: La Romareda, definida por ellos como “el gran proyecto del PP”.
La concejala Eva Torres remató la posición con una enmienda a la totalidad: el documento es un anteproyecto “poco prudente” y “vuelve a dejar de lado las necesidades de los ciudadanos”. Con esa frase, Vox intenta fijar relato: no es un “no” táctico, sino un “no” ideológico y de prioridades.
La consecuencia inmediata es un tablero abierto en el Consistorio. Y, con él, una advertencia a Chueca: el tiempo del apoyo automático se ha terminado.


