Belén Almudévar (AGROPAL): "El bienestar animal no es una opción; es el centro de nuestro modelo de negocio"

La adjunta a la Dirección de AGROPAL SL explica para HOY ARAGÓN cómo se está desarrollando el sector agroalimentario en general y el porcino en particular, con la incorporación de talento joven, del que ella es claro ejemplo.
Belén Almudévar, adjunta de Dirección en AGROPAL / HA
Belén Almudévar, adjunta de Dirección en AGROPAL / HA

El sector agroganadero es, en Aragón, un motor clave de su economía. Podría parecer que se trata de un ámbito laboral poco dado a la incorporación de talento joven pero, sin embargo, existe una nueva gereneración preparada y resuelta a expandir todavía más su pujanza.

A día de hoy, Aragón es la principal Comunidad productora de porcino, con un 20% del volumen total nacional, y genera más de 2.000 millones de euros. Y más de la mitad de producción de porcino en la Comunidad se localiza en la provincia de Huesca.

"Esto es un ejemplo del trabajo bien hecho que ha hecho el sector", señala Belén Almudévar, adjunta a la Diirección en AGROPAL SL y un ejemplo significativo de talento joven en el sector de la agroindustria. La empresa, localizada en la capital oscense, dispone de más de 6.000 m2 repartidos en 10 naves para la logística y la fabricación de sus propios productos, operando en actividades como la nutrición y la salud animal, la salud vegetal y la puesta en marcha de instalaciones ganaderas.

Hoy AGROPAL es un referente en la agroindustria, especialmente en el sector porcino, y es un ejemplo de compañía comprometida con el territorio, fijando actividad económica y población en el medio rural. Y lo hace con un modelo empresarial moderno, dividido en distintos departamentos. Como ejemplo, como explica la propia Amudévar: "En el departamento de instalaciones ganaderas asesoramos y diseñamos las granjas, donde disponemos con nuestros equipos propios de montaje". En este ámbito, AGROPAL está especializada en las granjas de madres.

A esta labor se suman otros servicios como el departamento de nutrición y salud animal, el de control de plagas y el de gestión ambiental. Todos los departamentos están alineados con una serie de objetivos comunes: "El bienestar animal, la sostenibilidad, la tecnología y la bioseguridad", enumera la directiva. De hecho, "incluso utilizamos inteligencia artificial para determinadas actividades". El resultado de todo ello es que "podemos dar un servicio integral al ganadero", destaca.

A día de hoy, la compañía dispone de más de 5.500 clientes repartidos en unas 950 localidades, así como más de 50 trabajadores directos. Como avanza la adjunta a la Dirección, "este año hemos crecido de forma muy significativa". La incorporación de talento joven al sector primario, algo que se refleja en AGROPAL,  también ha supuesto el espaldarazo definitivo a cuestiones que a día de hoy, como explica Almudévar, "ya no son una opción": bienestar animal, eficiencia energética y respeto al Medio Ambiente.

APROVECHAR LA OPORTUNIDAD

La compañía fue fundada en 1992 por el padre de Belén Almudévar, ingeniero técnico agrícola que inicialmente trabajó por cuenta ajena. "Él siempre dice que entonces aprendió a cómo no trabajar", indica la directiva. Se trataba de una persona inquieta que, ya en casa, había tenido contacto con el sector primario. Su progenitor era veterinario y, junto a su hermano, desde niños habían trabajado en las tierras de la familia.

En su momento, el padre de Belén Almudévar vio la oportunidad que suponía complementar las tierras agrícolas con el sector ganadero, y decidió iniciar su aventura empresarial, inicialmente alquilando una nave junto a otras compañías: "Hace 33 años ya existía el coworking, ahora tan de moda", bromea la adjunta a la Dirección de AGROPAL.

"En 1994 se incorporó nuestro socio, Sergio Viu, quer había estudiado con mi padre en La Almunia", relata. Y empezaron a crecer, lo que dio lugar a la compra de su primera nave... y hasta hoy, cuando ya suman diez. "Yo siempre tuve claro que, si no era farmacéutica, me dedicaría a la empresa familiar, que era lo que yo siempre había visto desde niña", confiesa.

La única duda era cuándo incorporarse. Belén Almudévar estudió Administración y Dirección de Empresas y un Máster de Experto Contable. Tras finalizar la carrera inició su etapa laboral en BBVA como gestora comercial. En 2020, su padre estuvo muy enfermo y "fue en ese momento cuando mi cabeza hizo click y me dije que era el momento de trabajar en la empresa", rememora. "Hice una carta de presentación y se la entregué a nuestro socio, explicándole que quería pasar por todos los puestos de responsabilidad para formarme", explica Almudévar.

Paralelamente a su labor en AGROPAL, la directiva cursó un Máster de Sanidad y Salud Porcina, "unos estudios más enfocados a veterinarios e ingenieros agrónomos, pero que me ayudaron a formarme en el ámbito en el que opera la empresa", señala. Pero más allá de que Almudévar tuviera una amplia formación que la había preparado convenientemente para ejercer en la agroindustria, también tuvo que enfrentarse a otras cuestiones.

ROMPIENDO EL MITO DE QUE ES UN SECTOR DURO Y MASCULINO

"Las nuevas generaciones que nos estamos incorporando estamos rompiendo el mito de que se trata de un sector duro y masculino, apostando por que sea un sector de conocimiento y de innovación, y sobre todo con ganas y actitud", reivindica Almudévar. De hecho, el sector primario es posiblemente el que mayor evolución ha experimentado en las últimas décadas y hoy está "mucho más tecnificado, con una apuesta clara por el bienestar y la bioseguridad, y lo que tenemos que conseguir que la gente lo conozca mejor", exlica Amudévar.

La profesionalización de la agroindustria es un hecho y "a mí me encanta ser una portavoz del sector y explicar cómo estamos haciendo las cosas", defiende. Por ejemplo, "ahora en las granjas de madres estamos instalando sistemas de aire filtrado para que no entren patógenos y mejorar así la bioseguridad de los animales", relata Almudévar. 

Pero además de defender su sector, las palabras de la directiva destilan amor por su trabajo, que está muy lejos de la idea que puede tener una persona que nunca ha tenido relación con la industria dedicada al porcino: "Cuando me levanto por la mañana, nunca sé qué me va a pasar ese día, se trata de una profesión muy variada", indica. "Visitar granjas, revisar montajes, atender a los clientes adaptándome a su agenda, gestión de personal...", enumera.

Su agenda no parece muy distinta a la agenda de un directivo de una empresa de servicios, un ejemplo más de la profesionalización del sector. Belén Almudévar personifica la nueva generación de la industria agroalimentaria que, además de fijar población en el medio rural y encarnar uno de los sectores más pujantes de Aragón, ha logrado convertise en un ámbito profesional atractivo para los más jóvenes, ofreciendo salidas y planes de vida a largo plazo.

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