Azcón apuesta por un gobierno del PP en solitario tras el 8F y fija un pacto de presupuestos como línea roja ante Vox

El presidente aragonés no elude el escenario en el que Vox tenga la llave de la gobernabilidad, pero advierte de que no aceptará exigencias contrarias al ideario del PP.
Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón / Fabián Simón
Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón / Fabián Simón

La estrategia del presidente de Aragón, Jorge Azcón, ante las elecciones autonómicas del próximo 8 de febrero se ha visto condicionada por lo ocurrido en Extremadura, donde la victoria del Partido Popular no ha sido suficiente para garantizar la investidura sin el respaldo de Vox. Un precedente que el propio PP asume ya como probable en varios territorios y que sitúa a Aragón entre las comunidades donde la gobernabilidad dependerá del equilibrio entre ambas formaciones.

Con ese escenario de fondo, Azcón ha defendido en una entrevista concedida a El Mundo que su objetivo político pasa por convencer al electorado de Vox de que la mejor opción es un gobierno en solitario del Partido Popular. En su análisis, solo un ejecutivo monocolor del PP sería capaz de canalizar de forma eficaz el descontento social con el Gobierno central y ofrecer estabilidad institucional en Aragón.

No obstante, la posible relación con Vox marcó buena parte de la conversación. Ante la posibilidad de que se reproduzca en Aragón el esquema extremeño —donde la suma de la derecha supera a la izquierda sin que ello garantice desbloquear los presupuestos—, Azcón ha querido marcar distancias. A su juicio, la situación aragonesa es distinta y la aprobación de las cuentas públicas será una condición inseparable de la investidura. “La investidura irá unida por completo a los presupuestos; es una línea roja que yo pongo encima de la mesa. Sin una cosa no habrá la otra”, subrayó.

Límites claros en la negociación

El presidente aragonés no elude el escenario en el que Vox tenga la llave de la gobernabilidad, pero advierte de que no aceptará exigencias contrarias al ideario del PP. En este sentido, ha asegurado que no será tan complaciente como otros dirigentes autonómicos y ha puesto el acento en cuestiones sensibles como el Pacto Verde o la política migratoria.

Sobre el primero, Azcón reconoce que es “muy mejorable” y se muestra favorable al apartado relacionado con la energía nuclear, aunque rechaza las limitaciones que, a su juicio, perjudican directamente al sector agrario. En cuanto a la inmigración, ha reiterado el compromiso del PP con la inmigración legal y la lucha contra la ilegal, recordando que su acción política estará siempre sujeta al marco legal y competencial de la comunidad autónoma.

Este posicionamiento cobra especial relevancia tras la ruptura de Vox con los gobiernos autonómicos a raíz del acuerdo para la derivación de menores migrantes desde Canarias. Preguntado por esta cuestión, Azcón ha sido tajante: “Vamos a cumplir las leyes, hasta aquellas que no nos gusten. Eso es la democracia”, afirmó, apelando al Estado de Derecho como límite innegociable.

El auge de Vox y el “cabreo útil”

Azcón también se detuvo en el momento político que atraviesa Vox, un crecimiento que quedó patente en las urnas extremeñas. Para el presidente aragonés, este ascenso responde a una lógica de “cabreo útil”, comparable a la que en su día impulsó a Podemos durante la crisis derivada de la gestión socialista. “Vox sube porque hace lo que Podemos hizo dentro de la crisis provocada por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero”, explicó.

La receta para frenar esa dinámica, según Azcón, pasa por una gestión eficaz centrada en los problemas cotidianos de los ciudadanos, alejando la confrontación política del ruido ideológico y apostando por soluciones concretas desde un Gobierno del PP sin socios.

La pugna con el PSOE

En el plano interno aragonés, el presidente popular no elude la confrontación con el PSOE. Sobre el espacio político que en su día representó Javier Lambán, Azcón sostiene que hoy la defensa del aragonesismo y de la Constitución está mejor representada por el PP que por el PSOE liderado por Pilar Alegría.

Azcón ha reconocido la coherencia personal de Lambán, pero ha cargado duramente contra Alegría, a quien acusa de representar intereses ajenos a Aragón. Como ejemplo, ha recordado que la ministra llegó a comparar Teruel con Cataluña, una afirmación que, a su juicio, la deslegitima políticamente en la comunidad. En ese marco, la ha definido como “el activo más tóxico del sanchismo”.

Con este planteamiento, el PP aragonés encara la recta final hacia el 8 de febrero con una estrategia clara: reforzar la imagen de estabilidad, fijar límites nítidos a cualquier negociación con Vox y disputar al PSOE el liderazgo político e identitario en Aragón. Una apuesta que sitúa los presupuestos, la legalidad y el gobierno en solitario como ejes centrales de la campaña.

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