Más allá de Peracense: el castillo zaragozano rodeado de historia, reyes y conflictos

Fue sede de Cortes del Reino de Aragón, hogar de condes y clave en las estrategias de la guerra

El castillo zaragozano rodeado de historia, reyes y conflictos
El castillo zaragozano rodeado de historia, reyes y conflictos

En pleno corazón del Bajo Aragón-Caspe, a medio camino entre Zaragoza y la Terra Alta catalana, se esconde una joya histórica que ha sabido resistir al paso del tiempo. Hablamos de Maella, un municipio que guarda en su interior los que son vestigios de un claro pasado medieval, marcado por castillos, linajes nobiliarios, órdenes militares y algún que otro enfrentamiento.

Lejos del turismo masivo que concentran otros castillos similares en Aragón, como pueden serlo Peracense o Loarre, este enclave ofrece a aquel que lo visita un entorno tranquilo y auténtico que ejemplifica a la perfección la historia de Aragón. 

LA FORTALEZA OLVIDADA QUE FUE CLAVE EN LA EDAD MEDIA

Aunque hoy solo quedan ruinas de lo que un día fue, el Castillo de Maella fue durante siglos el epicentro estratégico de este municipio. Dominando todo el entorno de Maella sobre un promontorio, su ubicación no fue casual, ya que fue residencia de los condes de Aranda y símbolo del control territorial

Pese al deterioro que hoy en día sufre este castillo, aún pueden reconocerse vestigios arquitectónicos significativos, como su estructura cuadrangular, torres semicirculares y una portada gótica tardía que resiste al olvido. En un entorno donde el turismo aún no ha hecho mella en él, este castillo mantiene un valor paisajístico y patrimonial de primera categoría. 

A diferencia de otros destinos medievales más conocidos como Albarracín o Alquezar, la poca exposición que ha dado Maella a su castillo, en parte ha permitido que se mantenga 'viva' la llama del pasado medieval, celebrando tradiciones que suponen una experiencia única. 

Castillo de Maella (Zaragoza)
Castillo de Maella (Zaragoza)

UNA VILLA QUE FUE SEDE DE CORTES Y TESTIGO DE BATALLAS REALES

Maella no es solo un paisaje, también es memoria histórica. Reconquistada por Alfonso II en 1168 y entregada a la Orden de Calatrava, fue durante siglos un bastión bajo control militar-religioso. Este hecho moldeó su estructura urbana y social hasta bien entrado el siglo XVIII.

El peso político del municipio quedó reflejado en 1404 y 1423, años en los que se celebraron allí Cortes del Reino de Aragón, un privilegio reservado a villas de gran relevancia. Especialmente significativa fue la sesión de 1423, la primera celebrada sin la presencia del monarca, Martín I el Humano, marcando un hito institucional en la historia del reino.

Su lealtad también fue reconocida durante la Guerra de Sucesión, cuando Maella apoyó a Felipe V. Como recompensa, se le otorgó el título de “Fidelísima” y el derecho de incorporar la flor de lis a su escudo. Posteriormente, en el marco de las guerras carlistas, en 1838, el municipio fue escenario de una importante batalla donde las tropas del general Cabrera derrotaron a las fuerzas liberales.

La leyenda sobre el nombre de Maella

Y como no podía faltar en un pueblo con tanta historia, la leyenda también tiene su espacio: se dice que el nombre de Maella proviene del sacrificio de una joven que ofreció literalmente “su mano” al señor feudal para salvar a su amado. Este relato, transmitido oralmente de generación en generación, ha marcado profundamente la identidad local del municipio.

CASCO HISTÓRICO, TEMPLOS Y UNA TORRE EMBLEMÁTICA

El valor de Maella no se limita a su castillo. El visitante puede recorrer su casco antiguo y encontrar una arquitectura cargada de historia, como la iglesia de San Esteban, de origen románico tardío y posterior evolución plateresca. Pese a los daños sufridos durante la Guerra Civil, conserva un retablo de notable interés y una característica espadaña de tres huecos.

Otro de los emblemas locales es el antiguo Ayuntamiento, ubicado en la plaza mayor. Con una fachada porticada y una logia superior, representa el estilo renacentista aragonés, integrándose armónicamente con el entorno urbano.

Y dominando el perfil del pueblo, se alza la Torre del Reloj, una estructura que fusiona base románica con un cuerpo superior de influencia mudéjar. Construida entre los siglos XV y XVI, alcanza los 48 metros de altura y finaliza en una estructura metálica que la hace visible desde casi cualquier punto del municipio.

Algunos de los encantos de Maella
Algunos de los encantos de Maella

Hoy, Maella comienza a impulsar su patrimonio con iniciativas culturales vinculadas a figuras como Pablo Gargallo, escultor nacido en el pueblo. Este tipo de acciones pretenden poner en valor un legado que ha permanecido silencioso durante demasiado tiempo.

Comentarios